Tres luces para tiempos oscuros

Los premios IES Jovellanos ejemplarizaron en el general Moliner, Sergio Marqués y Una Ciudad para Todos los «valores en momentos de crisis»

EVA MONTESGIJÓN.
Ana González, Aurelio Menéndez, Carmen Moriyón, José María Mori, Elena Prendes, el general Juan Antonio Moliner, José Miguel Fernández, Pedro Sabando, Javier Melendi y Milagros Madiedo en el patio del Antiguo Instituto Jovellanos. ::                             PALOMA UCHA/
Ana González, Aurelio Menéndez, Carmen Moriyón, José María Mori, Elena Prendes, el general Juan Antonio Moliner, José Miguel Fernández, Pedro Sabando, Javier Melendi y Milagros Madiedo en el patio del Antiguo Instituto Jovellanos. :: PALOMA UCHA

Todos los premios tienen su porqué, pero en este tiempo de crisis económica y moral, los galardones entregados ayer por la Asociación de Antiguos Alumnos del Real Instituto Jovellanos han estado cargados de intencionalidad. Y no sólo en relación a los méritos incuestionables de los galardonados, que también, sino en atención al aliento que pudieran insuflar a una sociedad cansada. Y así lo señaló el presidente de los antiguos estudiantes del viejo instituto cuando aludió a que «no es casualidad que en medio de una crisis gravísima, también de valores, como la que vivimos, los premiados de este año sean Una Ciudad para Todos, el general Juan Antonio Moliner y Sergio Marqués, a título póstumo».

Se refería José Miguel Fernández a «la solidaridad» que irradia la veterana sociedad Una Ciudad para Todos, a la «modernidad» que representa un general asturiano con doble titulación universitaria y brillante trayectoria internacional «para un Ejército tan necesario para la sociedad», y a la imprescindible política «decente, honesta y digna» que propicie la fe de los jóvenes, «porque la crisis no se arregla sólo con medidas económicas, sino con voluntad política, y lo que sucede en Europa es un ejemplo de ello».

Y quizá por los tiempos que corren, la ceremonia que tuvo por marco el antiguo Instituto Jovellanos, emotiva y emocionante, se fue cargando poco a poco de un tamiz tan ideológico como personal. Empezó José María Mori, presidente de Una Ciudad para Todos, sociedad que nació en 1971 para erradicar el chabolismo en Gijón y hoy se ocupa de la integración de la discapacidad, especialmente intelectual, que «sin ayuda social e institucional» no pueden subsistir. Habló de «momentos difíciles» y apuntó que «la marginación es una enfermedad social que solo tiene solución cuando marginadores y marginados trabajan juntos», tras haber recogido el Premio Campanile 2012.

Los alumnos distinguidos en esta ocasión fueron, inusualmente, dos. Uno vivo, el general de División del Ejército del Aire Juan Antonio Moliner, adornado con una trayectoria intelectual y militar glosada por su amigo Javier Melendi, que le lleva de Bosnia al Ministerio de Defensa, y otro ya fallecido, Sergio Marqués, ex presidente del Partido Popular, quien fue glosado por el padre socialista de la reforma sanitaria española Pedro Sabando.

No se emocionó personalmente Sabando cuando le dirigió una extensa carta encabezada con un «Querido Sergio» en la que le reflejó como «un adelantado» al que su vida profesional «permitió ser un hombre libre, absolutamente libre», pero sí lo hizo la concurrencia. Especialmente sus hijos, llorosos desde la segunda fila, y, finalmente, su viuda, Elena Prendes, quien, con un hilo de voz, no fue capaz más que de repetir incesantemente un «gracias a todos, gracias a todos». Esos todos que aplaudieron intensamente a quienes, como señaló la alcaldesa, «nos recuerdan la importancia del ejemplo».