Carmen Machi: «Veo a 'Aída' tan lejos de mi vida que ya no hay nada que decir de ella»

El monólogo de Miguel del Arco 'Juicio a una zorra' supone el regreso de la popular intérprete en la noche de hoy al teatro de Los CanapésCarmen Machi Actriz

RAFA BALBUENA REDACCION.AV@LAVOZDEAVILES.ESAVILÉS.
Machi, ayer a la entrada del teatro de Los Canapés. ::                             MARIETA/
Machi, ayer a la entrada del teatro de Los Canapés. :: MARIETA

Sea en papeles dramáticos o cómicos, Carmen Machi se ve a sí misma en la misma tesitura, que no es otra que «transmitir emociones al público al margen de estilos». La popular actriz madrileña, con casi tres décadas de escenario en su currículo, representa esta noche (22.30 horas) 'Juicio a una zorra', monólogo de Miguel del Arco que acoge el teatro de Los Canapés.

-¿Qué destacaría de su papel de 'Helena de Troya' del siglo XXI?

- Muchas cosas, pero la más importante sería que reivindica a Helena como una mujer valiente, de una pieza, con mucho sentido del humor, frente una imagen contraria a la que ha venido siendo transmitida. Un personaje que, partiendo de un estereotipo en la 'Ilíada', es universal en este texto maravilloso y cercano que ha hecho Miguel del Arco.

-¿La protagonista representa entonces a todas las mujeres?

-Si, sin duda. Este 'Helena' es la mujer de hoy en día. Y también es en cierto modo cualquier otro ser humano, independientemente de otras consideraciones, que sean juzgados por la Historia y sobre todo, por quien la escribe de modo interesado. 'Helena' es simplemente una excusa para hablar de esto.

-¿Habla entonces este 'Juicio a una zorra' de la actualidad, partiendo de lo ocurrido en el pasado?

-Por supuesto. El buen teatro siempre ha servido para eso; plantear al espectador lo que ocurre en el presente, aunque se ambiente en otro tiempo. Y tengo la sensación de que en este juicio a Helena, el veredicto del público es favorable a ella: la hace inocente.

-¿Cómo se mantiene la tensión en un monólogo así, de más de una hora?

-No lo sé, porque no hay ningún truco mágico. Eso se produce o no se produce. Creo que en este caso está la puesta en escena de Miguel, la cercanía que inspira el personaje. Pero el caso es que se produce, y se nota sobre todo en los silencios, ahí se nota el apoyo del público.

-Después de entrar en muchas casas a través de la televisión ¿cómo se siente que ahora le devuelvan la visita con tanto éxito?

- ¡Eso es muy bonito! -ríe-. A mí me apasiona esta profesión y yo hago teatro para todo aquel que viene, independientemente que esté la sala llena o de que sólo haya tres espectadores. Y aunque hay obras que, aunque parezca absurdo, pueden representarse sin público, lo maravilloso de esta es que el público es una parte imprescindible, se le siente desde el escenario aunque sea en total silencio.

-¿Equilibran papeles como éste o el de 'Quien teme a Virginia Woolf' esa vertiente cómica suya?

-No, no. En mi cabeza nunca está esa noción de equilibrio o contraste entre drama y comedia. En el bagaje de mi vida hay mucho más drama que comedia, es cierto. Pero el caso es comunicar, y hay que hacerlo sea en un género o en otro.

-En todo caso, y pronunciemos ya ese nombre, ¿qué le debe Carmen Machi a 'Aída'?

-Es que eso es algo que lo veo ya tan lejos de mi vida... que ya no tengo nada que decir.

-¿Pero no teme que le ocurra algo así como a Antonio Ferrandis con aquello del 'síndrome de Chanquete'?

-No, no ha sido mi caso. Es que no sé siquiera qué es o si existe ese 'síndrome'. Siempre hay gente que quiere verte en un papel, pero por suerte yo he hecho muchos a lo largo de mi vida. Y aunque no se vean, siempre estoy haciendo varios papeles a la vez. Tengo la enorme suerte de que siempre he hecho lo que he querido y como lo he querido.

-¿Cómo cree que afectará la subida del IVA al mundo del teatro?

-Es algo terrorífico. Al margen de ello, la gente tiene ganas de ver teatro y esa subida no va a impedir que siga viniendo y llenando las salas. Si en una época de crisis recortas en cultura, la única explicación que veo en esta medida es que los que nos gobiernan quieren volver a la gente tan ignorante como ellos. Pero no lo van a conseguir, porque el público no es tonto. Me pregunto qué tienen en la cabeza los que mandan, y sobre todo en manos de quién estamos. Es algo que produce mucho miedo, porque no afecta sólo al teatro, al cine o a la música, sino a todos los ciudadanos. Encarecer la cultura es algo que se va a volver en contra de los que promueven semejante disparate.

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