Adiós al voleibol de élite

La renuncia a jugar en Primera del Jovellanos deja a Gijón sin equipo masculino en categoría nacional tras medio siglo

J. L. CALLEJAGIJÓN.
Equipo del Club Voleibol Jovellanos que logró el ascenso a División de Honor en la temporada 1990-91. Arriba, de izquierda a derecha, Menéndez, Gabi, Antolín, José Manuel, Freijo, Chema, Héctor, Río y Castro (entrenador); abajo, en el mismo orden, Miguel Casado (segundo entrenador), Pedro, Argüero, Jaime Barros, Benedicto y José Antonio. ::                             E. C./
Equipo del Club Voleibol Jovellanos que logró el ascenso a División de Honor en la temporada 1990-91. Arriba, de izquierda a derecha, Menéndez, Gabi, Antolín, José Manuel, Freijo, Chema, Héctor, Río y Castro (entrenador); abajo, en el mismo orden, Miguel Casado (segundo entrenador), Pedro, Argüero, Jaime Barros, Benedicto y José Antonio. :: E. C.

La crisis económica dejará a Gijón sin equipo masculino de voleibol en categoría nacional después de más de medio siglo. El Jovellanos renuncia a jugar en Primera División por falta de presupuesto y lo hará en la Segunda, que es una competición territorial. «No son buenos tiempos y ahora tendremos que dedicarnos ahora a trabajar la base», subraya Miguel Casado, técnico jovellanista y un histórico del voley local, que jugó en aquel Grupo de finales de los 70 que disputó la Recopa ante un equipo turco.

Gijón fue siempre un referente en el contexto nacional ya desde la década de los 60, cuando surgió el Ferroviarios, primer conjunto representativo de la ciudad, en el que destacaban los Lucky, Justo, Pepe Rubiera, Mingotes, Lesmes, Costales y el internacional Fanjul, entre otros.

Poco después, en la década de los 70, el Esmena cogió el testigo del Ferroviarios y surgió, a su vez, el equipo del Grupo Covadonga. Ambos militaron en la División de Honor durante estos años, en los que se vivió un gran ambiente de rivalidad local.

Con Lucky en el banquillo del Esmena Ferroviarios y José Luis García, el gran impulsor de este deporte en Asturias junto con Álvaro Aguirre, como entrenador grupista, se vivieron auténticos duelos en el Pabellón de La Arena y en el Braulio García, de los que vienen a la memoria los nombres de Miguel Casado, Pepe Rubiera, José Miguel Pérez, el mítico Jaime Fernández Barros y el internacional Vallina.

El papel de los dos conjuntos gijoneses en la máxima categoría fue más que destacado, sobre todo el de la polideportiva sociedad gijonesa, que llegó a jugar competición europea. A su vez, el Longchamps femenino ganaba la Liga y la Copa.

Sin embargo, ambos conjuntos desaparecieron del panorama nacional por falta de apoyos, aunque, en el caso del Grupo, fue por decisión de su directiva. Concretamente, en 1982, el Jovellanos, fundado en la década de los 60, tomó el relevo en categoría nacional gracias al trabajo del citado José Luis García.

Los jovellanistas recuperaron la División de Honor para la ciudad en una fase de ascenso con un Pabellón de La Arena repleto. Fue en la temporada 1990-91, con José Castro y Miguel Casado como entrenadores. El cubano Héctor Romero y Jaime Barros eran las figuras del sexteto. Durante cuatro temporadas, el Esmena Jovellanos militó en la máxima categoría. En una de ellas incluso jugó torneo continental.

Los jovellanistas perdieron el patrocinador y cayeron a la segunda y tercera categorías hasta las dos últimas, que disputaron la cuarta para renunciar a jugar la próxima.

Cabe recordar que, tras el descenso del Jovellanos, el Emi, fundado en 1960, subió a la denominada Superliga en la temporada 1995-96, en la que se mantuvo ocho campañas consecutivas. En la 2000-2001, Gijón llegó a tener hasta cuatro equipos en la élite al contar con tres más femeninos. Hoy sólo queda el Grupo en la segunda categoría femenina, pero sin equipos en la masculina.

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