Diez años de sombras

Estado actual de la mancha de vegetación que queda en el pedrero de La Llera, con problemas de erosión, sepultada por piedras, rodeada de basuras y con algunas plantas invasoras. ::                             GRUPO MAVEA/
Estado actual de la mancha de vegetación que queda en el pedrero de La Llera, con problemas de erosión, sepultada por piedras, rodeada de basuras y con algunas plantas invasoras. :: GRUPO MAVEA

Hace unos días se cumplió el décimo aniversario de la declaración del Monumento Natural de la Charca de Zeluán y Ensenada de Llodero. El 25 de julio de 2002 el consejo de Gobierno del Principado de Asturias aprobaba el Decreto100/2002, de declaración de Monumento Natural de dicho enclave; el Decreto referente al enclave de la ría avilesina se publicó el día 19 de agosto de 2010. Ese mismo día 25 de julio se aprobaba también la declaración de Monumento Natural de la Turbera de Las Dueñas (Cudillero) y los planes de conservación de 4 especies animales.

En el preámbulo, como parte de la justificación de la declaración del espacio protegido, se dice textualmente: «se trata de un lugar con grandes valores naturales, donde se hace, por tanto, necesaria la introducción de normas de protección que prevengan los efectos negativos de los factores lesivos que pudieran causar la pérdida de los valores y elementos que determinan el interés de conservación de este espacio».

Luego el Decreto dice: «La finalidad de la declaración es la conservación y recuperación de los ecosistemas amenazados, prestando especial atención en la conservación de las características naturales que permiten que la zona mantenga una alta capacidad de acogida para las aves durante los procesos migratorios, así como a las dunas y marismas del área de San Balandrán y La Llera y a la conservación de la vegetación del entorno de la Charca de Zeluán. Dentro de las actividades de restauración vegetal del Monumento Natural se procederá a eliminar especies alóctonas, particularmente las que tienen carácter invasor».

Pero la realidad ha sido bien distinta y «la primera en la frente» fue que sólo unos meses después, el 27 de marzo de 2003, se aprobó una modificación del decreto en virtud de la cual el espacio protegido perdió toda la zona cercana al astillero.

Poco antes se llevó a cabo la ampliación de la curva Pachico para el paso de los barcos y el aumento de calado de la entrada al puerto, que supuso pérdida de terreno en la Ensenada de Llodero. Esto facilitó la continua erosión del pedrero de La Llera (que continúa actualmente), y la desaparición de la mayor parte de su flora, incluyendo dos especies protegidas por la legislación autonómica: Sarcocornia perennis y Limonium vulgare.

En 2009, con las obras del colector de la margen derecha se taponó el canal de entrada de agua a la Charca de Zeluán, la cual perdió uno de sus mayores valores: su carácter salobre. Por lo tanto ahora sólo depende de las lluvias, por lo que durante los veranos se seca casi completamente. Esto está repercutiendo negativamente en la flora y en la fauna, criando pocas parejas de patos y desapareciendo plantas escasas en Asturies como Salicornia europaea.

Hay un cartel informativo del Principado sobre este enclave en el aparcamiento de San Balandrán, pero poca gente lo ve, ya que hay muchos visitantes que incumplen la normativa. Llevamos años pidiendo más carteles y mejor ubicados, pero como quien oye llover.

La Consejería de Medio Ambiente del Principado ha sido informada puntualmente de todos los problemas, pero en estos diez años no ha hecho absolutamente nada.

Las pasarelas y la caseta de observación de La Llera fueron construidas por la Autoridad Portuaria de Avilés, como parte de las medidas compensatorias de las obras de la curva Pachico. El mantenimiento enseguida dejó de hacerse, en medio de una guerra de competencias ente la APA y la Consejería de Medio Ambiente. Todas las actuaciones han sido llevadas a cabo por Mavea, con la única excepción de las realizadas por la APA para costear nuevos carteles didácticos y reparar algunas tablas en la caseta y en la pasarela.

La eliminación de plantas invasoras fue llevada a cabo en varias ocasiones por miembros de Mavea, acciones recogidas en la prensa local. Pero la consejería competente en el tema lo único que hizo fue autorizar la actuación.

En 2010 fue ALCOA quién hizo una donación a Mavea para el proyecto de mejora de la Charca de Zeluán, proyecto que sirvió para limpiar los alrededores y para vallar el recinto, de manera que se pudiera facilitar más intimidad a las aves que allí encuentran refugio y alimentación.

Evolución de la avifauna

Este es el único aspecto positivo de esta década: los censos de invernantes han mostrado una clara tendencia al aumento de aves acuáticas; los números arrojados por los censos de limícolas en la migración de primavera también arrojan datos espectaculares, con máximos de alrededor de 5000 aves limícolas en un mismo día en 2009 y 2010; hay especies como el somormujo lavanco o el archibebe claro que han aumento su presencia fuera de época de migración; la cría de azulones y de gallinetas también tuvo máximos muy elevados en 2008 y 2009.

Pero esta mejoría responde a la buena evolución de las aguas del estuario y no a la preocupación de las administraciones competentes.