Investigan en El Coto otro caso de envenenamiento de perros

Un vecino localizó trozos de chorizo con alfileres incrustadas en la calle Balmes. El caso recuerda los de El Llano y Contrueces

OLAYA SUÁREZGIJÓN.
El trozo de chorizo localizado ayer en la calle Balmes. ::
                             BILBAO/
El trozo de chorizo localizado ayer en la calle Balmes. :: BILBAO

Otro posible caso de envenenador de animales en la ciudad. Un vecino de El Coto, propietario de un perro, se llevó ayer una desagradable sorpresa en su habitual paseo matutino. Sobre las ocho y media de la mañana, a su paso por la calle Balmes, en las proximidades del cruce con la calle Granados, encontró tirado en medio de la acera un trozo de chorizo con una aguja de coser incrustada. «Me llamó la atención porque la punta sobresalía y brillaba. Cuando me acerqué vi lo que era», lamentaba Benjamín Hernández, quien tiene claro que «alguien lo dejó allí para hacer daño; eso no puede ser casual porque para meter la aguja hasta dentro hay que empujar».

El hombre decidió recoger el embutido para llevarlo como prueba a la hora de presentar la denuncia ante la Policía. «Tuve suerte de ver rápidamente lo que era. Mi perro se come todo lo que encuentra por la calle y si llega a ver el chorizo antes que yo, ahora estaríamos hablando de otra cosa...», dice.

Asegura desconocer si hay algún animal afectado en la zona. «No me extrañaría porque quien hizo esa salvajada no se conformaría con dejar solo un trozo, esa gente va a hacer el mayor daño posible», considera.

El episodio de El Coto recuerda al ocurrido en el entorno de los jardines de la calle de León XIII, en El Llano, durante la primavera del año pasado. En esa ocasión, la ingesta de carne emponzoñada con trozos de alfileres hirió de gravedad a una decena de perros, la mayoría de los cuales tuvieron que ser intervenidos quirúrgicamente y a día de hoy presentan secuelas.

Por aquellos hechos fue detenido un hombre de 81 años, juzgado el pasado mes de julio y para quien aún no hay sentencia. La Policía Judicial montó para identificarlo un operativo de vigilancia en El Llano durante varias semanas. Mantuvieron numerosas entrevistas con vecinos y propietarios de animales domésticos.

Inculpado de 81 años

Fue una de esas personas la que puso a los agentes sobre la pista del anciano supuestamente responsable de estos episodios de violencia contra la fauna. Relató que había visto cómo un individuo de edad avanzada y pelo blanco había tirado comida en bolsas por las aceras de la calle León XIII y Alfonso Camín. Este testigo explicó que él llegó a pincharse en las manos con objetos punzantes en el interior del alimento cuando intentó comprobar cuál era el contenido de las bolsas arrojadas a la vía pública. Con esas indicaciones, identificaron al sospechoso.

Según averiguaron, el móvil de su comportamiento era que estaba harto de que el jardín próximo a su domicilio fuera utilizado por los perros para hacer sus necesidades, ante la indolencia de sus dueños. Durante el juicio, negó los hechos y llegó a asegurar que no le molestaban «nada» los perros. «Mi hija tiene uno y lo trae a menudo por casa», dijo.

En julio se detectó otro caso de perro intoxicado por agujas en Contrueces, exactamente en el parque de Las Palmeras. Un bóxer tuvo que ser operado para extraerle las nueve agujas que tenía alojadas en los intestinos. Su propietaria se percató de la intoxicación cuando vio cómo el perro vomitaba otras siete agujas.