Los 'okupas' vuelven a tomar Cimadevilla

La Policía ha desalojado en varias ocasiones a los jóvenes, la mayoría de ellos magrebíes antes tutelados por el Principado Los vecinos denuncian problemas en el número 18 de Honesto Batalón

OLAYA SUÁREZGIJÓN.
Edificio de la calle de Honesto Batalón ocupado. ::
                             LUIS SEVILLA/
Edificio de la calle de Honesto Batalón ocupado. :: LUIS SEVILLA

Continúan los problemas de ocupaciones ilegales en viviendas de Cimadevilla. Según los vecinos del barrio alto, el número 18 de la calle de Honesto Batalón vuelve a ser morada de jóvenes de origen magrebí que han sido desalojados en varias ocasiones en los últimos meses y que, incluso, llegaron a arrojar enseres por las ventanas cuando se vieron descubiertos por la Policía.

«El domingo entraron otra vez. Rompieron las tablas que tapiaban el portal y subieron con mochilas y colchones. Estamos desesperados porque, además, en los últimos días ha vuelto a haber robos por la zona», se quejan los vecinos. El inmueble es propiedad de la constructora José Fresno, que tiene prevista su rehabilitación en un futuro.

El Cuerpo Nacional de Policía y la Policía Local han intervenido en al menos una decena de ocasiones en edificios deshabitados de Cimadevilla. Los 'okupas' son, en su mayoría, ciudadanos magrebíes que al cumplir la mayoría de edad deben abandonar los centros de menores dependientes del Principado en los que residían hasta entonces. Los jóvenes llegaron a Asturias hace años como menores no acompañados y fueron acogidos por los servicios sociales. «Cuando salen no tienen a dónde ir porque aquí no tienen familiares; además, en muchas ocasiones se dedican a delinquir para poder subsistir», explican fuentes de las fuerzas de seguridad.

Más vigilancia

En los últimos tiempos la Policía ha arrestado en varias ocasiones a reincidentes por robos. Tienen el mismo modus operandi: atacan con violencia a las víctimas, principalmente por la noche, y no dudan en agredirles para llevarles las carteras, teléfonos móviles y joyas. «Luego vuelven corriendo y se atrincheran en las pisos», explican los vecinos.

Hace un año, fueron arrestados once ciudadanos marroquíes que ocupaban el mismo edificio de la calle de Honesto Batalón. Intentaron apropiarse de los enseres que había en el interior de la vivienda para llevarlos a otro piso al que pretendían trasladarse. Los hechos ocurrieron de madrugada y precisaron incluso la intervención de los efectivos de bomberos para desalojarlos. El problema no cesa.

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