Medusas visitantes

La playa de Xagó, llena de medusas varadas durante la pasada semana. ::                             GRUPO MAVEA/
La playa de Xagó, llena de medusas varadas durante la pasada semana. :: GRUPO MAVEA

El calentamiento de las aguas del mar acarrea notorias consecuencias para la vida marina. Es positivo para algunas especies, como los peces más sureños que amplían su área de distribución hacia el Norte (por ejemplo, el pez ballesta), pero negativo para otras, como los bonitos, que cada vez viven más lejos de nuestras costas.

En la ría de Avilés se nota que sus aguas son cada vez más cálidas en verano, y esto se traduce en una disminución de las algas pardas. Así, actualmente casi han desaparecido de nuestro estuario las comunidades de Fucus Vesiculosus, un alga que sigue siendo numerosa en otros lugares del litoral. Varias especies de algas pardas están desapareciendo del Golfo de Vizcaya, quedado confinadas a las aguas más frías de Galicia. Esto es muy notorio en las especies más grandes (llamadas aquí popularmente 'correas'), pues antes eran abundantes sus restos en las playas, pero hoy son muy escasos.

Sin embargo, el aumento de la temperatura es favorable para algunos invertebrados, como determinados crustáceos. Las quisquillas proliferan de tal manera en la ría que tapizan las orillas, contándose por miles en cualquier rincón.

Y hay un grupo invertebrado no deseado por las actividades humanas que está aumentando mucho: las medusas. La mayor temperatura acelera su ciclo reproductor. Siempre hubo medusas en el verano asturiano, pero nunca con la frecuencia y cantidades que aparecen ahora. Este año ya tuvieron que cerrarse varias playas por llegar oleadas de miles de ejemplares, sobre todo de la urticante medusa clavel o Acalefo Luminiscente (Pelagia Noctiluca). Como indica su nombre, esta especie es conocida por ser luminiscente, y los pescadores las veían brillar de noche en algunos sitios, como en la Peña La Deva.

Las medusas no atacan, simplemente se desplazan principalmente a merced de las corrientes, por lo que una ola nos la puede echar encima, y el roce de sus tentáculos nos puede irritar la piel. Ante una picadura, se recomienda lavar la herida con agua salada, y si ocupa mucha superficie, acudir al médico. A algunas personas les dura la picadura unos cuantos días, pero a otras personas sólo unas horas.

Oleada en Xagó

Como en otras playas asturianas, también en las de la comarca de Avilés hubo invasiones de medusas este verano, aunque los medios de comunicación se hicieron poco eco de ello. En la vecina playa de Xagó se están viendo en buen número medusas clavel a lo largo del presente mes de septiembre.

Así, el pasado martes, la línea de marea estaba llena de medusas, casi todas de Pelagia Noctiluca. También había unas pocas medusas de otras especies, como el velero (Velella Velella) y la sombrilla (Aurelia Aurita), que no son urticantes. Aunque la mayoría yacían muertas, algunas estaban aún vivas. Las oleadas de ellas llegaron al menos el día anterior, pero el martes seguían entrando porque el mar estaba lleno de ellas, como comprobamos al entrar en el agua (y nos picaron).

Para estimar cuantas había, contamos el número de ellas en un tramo y multiplicamos por la longitud de la playa; en 35 metros había al menos 2.000 ejemplares. Sin incluir las que ya estaban enterradas, ni las zonas con más densidad, ni las muchas que había en el mar, sólo en la línea de marea había algo más de cien mil ejemplares.

A quien le pueda sorprender esta cifra, es algo usual cuando hablamos de poblaciones de invertebrados marinos. Hace años estimamos en más de dos millones los Isópodos Pelágicos arribados a la línea de marea de esta playa en un solo día.

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