El Barjola hace memoria de arte

Una veintena de creadores vuelve al origen del arte conceptual con obras que vieron la luz en los bajos de la Laboral La Fundación Danae pone luz a sus fondos, crecidos con talento asturiano

PACHÉ MERAYOGIJÓN.
Una niña juega en el centro de la imagen con la instalación de Carlos García. A la izquierda dos instantáneas atrapadas de un vídeo autorretrato de Íñigo Bilbao. ::                             JORGE PETEIRO/
Una niña juega en el centro de la imagen con la instalación de Carlos García. A la izquierda dos instantáneas atrapadas de un vídeo autorretrato de Íñigo Bilbao. :: JORGE PETEIRO

El movimiento artístico en el que las ideas que engendra una obra son más importantes que el objeto creado está de visita en el Museo Barjola, donde se hace memoria desde ayer de las primeras experiencias conceptuales habidas en esta tierra. La apertura entre sus muros de la exposición 'Mutaciones creativas', cargada de talento asturiano, convierte al museo en escenario de un regreso a la primera mitad de los años sesenta, aunque las obras, que se concentran en el vestíbulo, la capilla, la primera y segunda planta, han sido concebidas la mayor parte hace solo diez años.

Son los trabajos con los que los creadores de aquí participaron en la muestra 'Artransmedia', que se pudo visitar en los bajos de la Laboral en 2002 y fue la carta de presentación en Asturias de la Fundación Danae. La institución francesa se une ahora al Barjola en esta aventura que ha sido enriquecida con la incorporación de cuatro nuevos artistas. José Ferrero, que participa con una bella fotografía, «basada en la ausencia»; Elisa Torreira, que saluda al visitante en el vestíbulo con un librito de artista del que emana un poema; Carlos García, que centra toda la atención nada más superar la escalera con una instalación de semáforos, y Theodoro Hernández, que suma al conjunto unas fotografías, enmarcadas en cajas de luz. El propio presidente de la Danae y comisario de la exposición, Acindino Quesada, participa también de sus contenidos, «rindiendo un homenaje a Marcel Duchamp», el auténtico padre del arte conceptual.

Pero el grueso de 'Mutaciones creativas' no ofrece obra nueva, sino un retorno al pasado que comienza con una conocida pieza de Adolfo Manzano, realizada en parafina, en la que, como en toda su obra «confluyen lo pictórico y lo escultórico, lo construcción y la deconstrucción». Y si Manzano abre la exposición, la cierra un artista desaparecido, Víctor Vallina. A él se dedica un pequeño homenaje en la segunda planta con varias obras, un poema propio y otro de Joan Brosa, entre ellas.

Vallina no es el único que no está. El Barjola también recuerda a Pepa Osorio, que muestra una de sus creaciones muy cerca de la memoria fotográfica del gran nido construido en el templo de la Laboral por Vicente Pastor y al lado también de las hierbas enfrascadas en África por Benjamín Menéndez. Justo frente al hombre con el «cerebro enfermo» de Cuco Suárez

Eso es el la primera planta. Abajo, en la capilla de la Trinidad se puede contemplar una de las primeras obras de luz de Carlos Coronas, que él mismo contemplaba ayer como quien se sitúa frente a su propio pasado. Comparte Coronas espacio con una gran instalación de ropajes y geografías de Natalia Pastor y dos vitrinas cargadas de la delicada huella de Gema Ramos. Unos y otros son parte ya de la Danae, que se conjuga también en pretérito, mientras busca desesperadamente un futuro.

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