«Adaptar el horario español al europeo mejoraría nuestra productividad»

La profesora Carmen Gallardo inaugura el octavo Congreso Nacional de Ergonomía defendiendo un cambio de la cultura laboral

FERNANDO DEL BUSTOAVILÉS.
Carmen Gallardo Pino, ayer tras la conferencia inaugural del Congreso. ::                             SERGIO LÓPEZ/
Carmen Gallardo Pino, ayer tras la conferencia inaugural del Congreso. :: SERGIO LÓPEZ

Adaptar los horarios españoles a los vigentes en la Unión Europea fue el mensaje central de la ponencia con la que Carmen Gallardo Pino inauguró ayer la octavas Jornadas Nacionales de Ergonomía que hoy se clausuran en el Hotel Nh Palacio de Ferrera. Cerca de 250 congresistas acuden a unas jornadas que también han despertado el interés de participantes de Iberoamérica.

Profesora titular de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Juan Carlos I, donde es vicerrectora, Carmen Gallardo es la secretaria general de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles y su normalización con los demás países de la Unión Europea. Este organismo viene trabajando desde 2003 por un cambio cultural en España, donde ya comienzan a apreciarse los primeros resultados.

«Algunas administraciones públicas han modificado sus horarios y algunas empresas; también se ha introducido en la agenda política. Hace dos meses, en el Congreso, se aprobó la constitución de una comisión sobre Responsabilidad, Igualdad y Horarios», destacó Gallardo. La propia sociedad española asume la necesidad de este debate, como lo muestra las 12.000 firmas recogidas en el 'Manifiesto por unos horarios racionales', que se puede ratificar por Internet (www.horariosenespana.es).

Origen histórico

El origen de la divergencia de los horarios españoles respecto a Europea se encuentra documentado históricamente, según recordó ayer Gallardo. Tras la Guerra Civil, se adoptó la actual distribución del tiempo.

Antes los horarios de España y Europa eran iguales, incluyendo un almuerzo a las 13 horas. «Tras la guerra, España era un país empobrecido y la gente necesitaba trabajar. Era habitual alargar la jornada y el pluriempleo, sin embargo, una vez recuperada la riqueza en el país, no se cambiaron los horarios», comentó Pino.

Así, terminó enraizando la actual organización que alimenta una cultural laboral presencialista. «Es un error pensar que es más importante estar que la productividad, hace años en un estudio llamamos a diferentes ministerios por la tarde y de noche. Había gente trabajando. No sabemos lo que producirían a esa hora, pero eso también tiene un coste: energía, cansancio, pérdida de vida familiar», explica Carmen Gallardo.

El objetivo de la comisión sería que todo el país adoptase el horario de Canarias. El modelo de jornada laboral iría de 8 ó 9 de la mañana (con flexibilidad para facilitar la conciliación con la vida familiar) a 5 de la tarde. La pausa del almuerzo sería de una hora, a la una.

Con esta organización del tiempo, las modificaciones horarias de invierno y verano generarían menos trastornos en la población. No es la única ventaja. «En una época de crisis como la actual vendría muy bien. Mejoraría nuestra relación con los países de la Unión Europea, donde hay problemas por la diferencia horaria. Aumentaría la productividad de las empresas y se reducirían gastos», afirma. Incluso asegura que en las compañías donde se aplica «nunca se han visto resultados en negativo».

Naturalmente, algunos sectores deberían mantener su actividad las 24 horas, pero «también se beneficiarían de esta racionalización». Carmen Gallardo confía en que, en el actual mandato, el gobierno adopte medidas en esta dirección.

«El presidente de la Comisión Nacional, Ignacio Buqueras, habló en su día con Zapatero y estaba de acuerdo; también con Mariano Rajoy y apoya la propuesta. Aunque se están dando avances, necesitamos un paso decisivo del gobierno», aseguró la experta.

Desde el gobierno se pueden tomar decisiones fundamentales, como facilitar que los horarios escolares y familiares sean compatibles. «Al final, si una familia pasa más tiempo junta, es más feliz y el trabajador se encontrará mucho mejor en el puesto de trabajo y rendirá mejor, será más productivo», apunta Gallardo.

El compromiso del gobierno terminaría provocando una sucesión de cambios para romper la divergencia horaria con Europa. «Una gran ayuda sería adelantar el 'prime time' de las televisiones para permitir que la gente se acostase primero; si se lograse adelantar el telediario una hora ya repercutiría». Horarios de retransmisiones deportivas y espectáculos también deberían alterarse.