Enfangados en El Torollu

Los propietarios minoritarios 'devuelven' al Ayuntamiento la parcela de OlloniegoEnergía Astur se niega a firmar la restitución de las parcelas que intercambió por la charca en 2007

GONZALO DÍAZ-RUBÍNOVIEDO.

La laguna de El Torollu no es natural. Se adivina en su contorno, casi un círculo perfecto. Sus 80 metros de diámetro y cuatro de profundidad máxima tuvieron su origen en la extracción de arcilla. Cuando el agua rellenó la cubeta, los alisos poblaron sus orillas y hasta 86 especies de aves vuelan entre sus ramas, según estudió la Asociación de Amigos de la Naturaleza de Asturias. El colectivo ecologista fue el primero en pedir su protección.

Sus demandas no tuvieron éxito. Hasta que, de repente, en febrero de 2007, el Ayuntamiento suscribió un acuerdo con la empresa Energía Astur S. A., propiedad de Severino García Vigón, y un matrimonio, para permutar las fincas por parcelas industriales del entonces recién inaugurado polígono industrial de Olloniego.

El primero aportó el 75% de los terrenos y los segundos el 25%. A cambio, el Ayuntamiento les cedió cinco parcelas en el polígono: una, la B-1, para los dos minoritarios, que además abonaron 11.758 euros; y cuatro, las B-10, 25, 26 y 31, para la empresa, que pagó también en metálico algo menos de 34.500 euros.

Por el medio, la familia Álvarez- Santullano advirtió al Ayuntamiento de que, al menos, parte de una de las fincas de la charca era de su propiedad por herencia. El equipo de gobierno hizo oídos sordos y firmó. Desde entonces, todo es barro. Energía Astur y el Ayuntamiento están atascados en una situación en la que el primero no quiere ceder y el segundo, además, no puede.

El recurso contencioso de los Álvarez-Santullano prosperó. En cumplimiento de la sentencia del TSJA del pasado 12 de febrero, el Ayuntamiento citó a Energía Astur para firmar las escrituras de restitución de las fincas en la notaría. Un día antes, la empresa presentó un escrito en el que informaba de que «no comparecería» y que tampoco «tenía intención alguna de firmar la escritura pública», detalla un informe del área de Gestión del Patrimonio. Cumplió su advertencia. El edil Jaime Reinares, según el acta notarial, espero ese día -12 del pasado septiembre- tres cuartos de hora en balde.

Tuvo más suerte al día siguiente. El matrimonio minoritario regularizó la situación. El Ayuntamiento les 'devolvió' el 25% de la finca 'Torollu y Catalana' y 30.158 euros, los 11.758 de 2007, más los intereses legales e impuestos. La pareja restituyó al Ayuntamiento la parcela B-1 del área industrial y 231 euros por los gastos notariales.

Encallados

Pero queda la parte del león. La negativa de Energía Astur no puede considerarse una sorpresa. Severino García Vigón ha defendido siempre su actuación. Insiste en que en el momento de la permuta, las fincas, que habrían sido compradas hacía 30 años, estaban registradas a nombre de Energía Astur y que él, que recibió tres de las cuatro parcelas asignadas la empresa, «no tiene la culpa del recurso de un tercero». Achaca, además, la anulación del intercambio a defectos en la forma de tramitación del expediente, no imputables a su empresa.

Pero al Ayuntamiento no le queda más remedio que anular la permuta. Le obliga la sentencia del Contencioso de 2009, la del TSJA de 2011 y un dictamen vinculante del Consejo Consultivo. Hay obstáculos. Energía Astur vendió uno de los lotes industriales que recibió siete meses después del intercambio a una empresa por 270.455 euros. Los otros tres, además, están hipotecados por La Caixa.

La escritura de restitución de las fincas obligaría a García Vigón a cancelar las hipotecas y abonar lo percibido por la venta de la primera, más 60.298 euros en concepto de intereses legales. El Ayuntamiento le devolvería sus terrenos en la charca, los 34.500 euros (y 8.075 de intereses) y 50.140 euros por la cuota del IVA.

Tasaciones en duda

En la permuta, se aceptaron las tasaciones que proponía Energía Astur. El Consejo Consultivo consideró en su informe que las valoraciones no fueron correctas, apoyándose en que García Vigón vendió por 270.500 euros lo que, siete meses antes, el Ayuntamiento había tasado en 131.000.

Contra ese aspecto del dictamen -que hablaba también de que la permuta es una fórmula excepcional que no se justificó y de las dudas sobre la propiedad de los terrenos- protestó airado García Vigón, que dijo que el consejo «no debería haber entrado en eso». Recordó, entonces, que se tasó por encima del precio oficial del suelo de Olloniego (a 65 euros el metro, en lugar de los 60 del resto de parcelas) y que solo ha vendido una de las parcelas.

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