Mapocci llega a Laboral centro de arte

Ganador de un concurso que abraza arte y tecnología, ha sido creado en Gijón y en la sede catalana de Telefónica I+D Se trata de un juguete infantil que promueve la comunicación a distancia

PACHÉ MERAYOGIJÓN.
Los dos dispositivos de Mapocci, fotografiados ante una de las fachadas laterales de Laboral. ::                             L. C.A./
Los dos dispositivos de Mapocci, fotografiados ante una de las fachadas laterales de Laboral. :: L. C.A.

Mapocci, el juguete con cuerpo de fieltro y corazón tecnológico que ganó el Next Things 2012, promovido por Laboral Centro de Arte y Creación Industrial y el Centro de Telefónica I+D, se presenta esta mañana en sociedad en la sala Plató del gigante blanco de Cabueñes. Allí y también en la sede de la ciudad Condal de Telefónica I+D, donde sus diseñadoras la italiana Laura Malinverni y la peruana Lilia Villafuerte han protagonizado un trabajo en residencia, fue tomando forma hasta convertirse en un singular robotito capaz de «promover la comunicación y la educación emocional de niños de entre 3 y 7 años».

Pero Mapocci es algo más. En sus sencillas y coloreadas formas, que sus creadoras quisieran introducir cuanto antes en el mercado, se abrazan los dos conceptos que dan sentido al propio centro de arte gijonés. Es decir, el arte y la tecnología.

De hecho ha sido concebido «dando rienda suelta al enorme potencial que entraña la mezcla de la creatividad y la visión de los artistas con las poderosas tecnologías y del hardware abierto».

De hecho, Mapocci encierra en sí un dispositivo basado en un sistema de conexión inalámbrico, que, a través de una estructura de sensores permite la comunicación, sí, pero la comunicación a distancia. Y no de cualquier cosa, sino de estados emocionales. Diseñado para ser completamente autónomo y no necesitar la presencia de un ordenador para su funcionamiento, el nuevo juguete es, según Lilia Villafuerte, «un robot social, cuyo fundamento está en los gestos y el tacto que transmiten a distancia contenidos emocionales».

Para ponerlo en funcionamiento se requiere un mínimo de dos dispositivos conectados entre sí. Cada uno estará en manos de un niño. Su interacción física con él se reflejará en el comportamiento del juguete que tenga el otro niño y viceversa. «Se articula así un sistema de comunicación bilateral, inspirado en el funcionamiento de las neuronas espejo y en la Teoría de la Mente, que genera un contexto en el que cada ejemplar funciona como metáfora del otro». De este modo, advierten las diseñadoras, «se ponen de manifiesto los vínculos de interconexión no tangibles que existen entre todos los seres humanos y el rol activo de cada uno al determinar las sensaciones y las emociones del otro. Así se desarrolla un principio educativo basado en el concepto de aprendizaje experiencial».

En la versión prototipo se han construido dos ejemplares conectados de Mapocci. Los dos serán presentados hoy en Gijón por sus dos creadoras.

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