El empleo crece en los montes

La zona rural puede beneficiarse de iniciativas turísticas y empresariales que exploten la amplia diversidad de setas Expertos atribuyen a la micología un potencial económico desaprovechado

I. GÓMEZSALAS.
Juan Antonio Sánchez, durante la ponencia impartida en Salas. ::                             I. G./
Juan Antonio Sánchez, durante la ponencia impartida en Salas. :: I. G.

«Es un recurso de muchos municipios rurales que no se aprovecha y resulta que es el producto con más valor añadido del medio rural». Juan Antonio Sánchez, director técnico de la sociedad leonesa Instituto de Restauración y Medio Ambiente, subraya con esa afirmación el potencial de creación de empleo y diversificación económica que tiene la micología. Y es que en torno a las setas hay un amplio abanico de actividades y nuevas profesiones que se están desarrollando con gran éxito en diversos puntos de España, en especial, en Castilla y León.

Según explicó en la Casa de Cultura salense durante una ponencia organizada por el Aula Valdés-Salas, el turismo micológico es el sector con mayor posibilidad de crecimiento: «Hay gente dispuesta a pagar por coger setas y un estudio de la Universidad de Lérida demuestra que se crea tres veces más empleo con el micoturismo que con la venta de setas».

Así, el pujante interés por la micología (sobre todo, en los países del centro de Europa) ha dado lugar a figuras como 'guía micológico' y 'guarda micológico', que vela por la preservación de los recursos.

A este respecto, señaló que algunas provincias castellanas han elaborado normativas para regular los aprovechamientos micológicos, al modo en que se regulan los cotos de caza o pesca: «Se establecen usos para los vecinos, propietarios de los montes, se regulan concursos para empresas envasadoras y se fijan usos esporádicos que se gestionan mediante licencias». A este respecto, señaló que el Parador de Gredos tramita unos 1.600 permisos anuales, «a 30 ó 40 euros cada uno, que van para el pueblo».

Del mismo modo, Sánchez expuso que la apuesta por la micología, más allá de la organización de ferias y mercados, ha dado lugar a sellos distintivos como 'restaurante micológico' y que en Zamora «se va a crear una agrupación de municipios que van a vender paquetes turísticos basados en la micología».

Del mismo modo, señaló que se pueden impulsar iniciativas ligadas al cultivo de hongos y su transformación y envasado, actividades ligadas al empleo femenino y, por tanto, beneficiosas para la fijación de población en el medio rural.

En esta línea, recalcó que la micología es una actividad compatible con otras economías, como la ganadería o la explotación forestal. A este respecto, apuntó que se está desarrollando la silvicultura fúngica y que el conocimiento del mundo de las setas y su taxonomía es cada vez más demandado en ámbitos como el de los ingenieros forestales o los biólogos.

Renta complementaria

Sánchez admitió que, en Asturias, apenas existe costumbre de recoger y consumir setas, pero animó a hacer valer la amplia diversidad fúngica de la región para poner en marcha nuevas empresas en el medio rural: «Nadie vive sólo de esto, pero es una gran renta complementaria a la explotación de madera o la ganadería».

Sánchez subrayó el potencial del sector afirmando que «tarde o temprano, los ayuntamientos van a necesitar hacer un inventario de los recursos micológicos y cada vez se van a hacer más». Esto irá en beneficio de la ordenación del territorio y también se su explotación, ya que, a su entender, «para que sea rentable, es necesaria la unión de propietarios, administraciones, asociaciones y organismos implicados».

La jornada organizada por el Aula Valdés-Salas fue cerrada por Enrique Dapena, investigador del Serida. Durante su ponencia puso de relieve la infrautilización del territorio, en contraste con la amplia diversidad de cultivos y producciones animales de la casería tradicional. En este contexto, lamentó la pérdida de plantaciones como las de nogal o avellano.

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