Tola, bajo vigilancia tras su frustrado parto sorpresa

El cuerpo de un esbardu de 330 gramos aparece aplastado en el encame de la osa

OCTAVIO VILLAGIJÓN.
Tola, bajo vigilancia tras su frustrado parto sorpresa

Cuando ya nadie creía en la posibilidad de que las osas del cercado de Santo Adriano, Paca y Tola, pudiesen tener crías tras tres años de intentos con el oso pardo de Cabárceno Furaco, la sorpresa saltó ayer cuando el personal de la Fundación Oso de Asturias encontró por la mañana el cuerpo sin vida de un osezno recién nacido, de apenas 330 gramos de peso, aparentemente aplastado por su propia madre, de 170 kilos de peso, en el encame en que duerme. La osa se encuentra bajo vigilancia en un área de los cercados, separada de su hermana Paca y de Furaco. Sus cuidadores están pendientes de que pudiera tener más crías a las que todavía no habría alumbrado. Sin embargo, con el paso de las horas los expertos se inclinan ya por descartar esta posibilidad.

El director de la Fundación Oso de Asturias, Carlos Zapico, explicó ayer que el embarazo de la osa fue «una completa sorpresa», que «desconocíamos» porque, por una parte, esta última temporada ya se había dado por fallido el plan de cría y «los vigilantes apenas vieron acercamientos entre Furaco y Tola la pasada primavera» y, por otra parte, la gestación de los fetos de oso apenas dura tres meses desde el momento en el que los óvulos fecundados prenden en el útero, en noviembre (aunque las montas son en primavera) hasta enero, momento en el que las osas dan a luz. Zapico precisa que esta forma de reproducción garantiza las «mayores probabilidades de éxito, dado que aunque las montas son en primavera, los óvulos sólo prenden si el verano y el otoño han sido buenos y la madre tiene reservas suficientes para pasar el invierno y gestar a las crías». Los oseznos, entonces, son minúsculos, con un poco de pelusilla en lugar de pelo y dependen de la madre completamente tanto para alimentarse como para mantener la temperatura corporal.

Zapico explica que «si la madre no sabe, como puede ser el caso, el osezno se malogra, aunque pensamos que los problemas de cadera pueden haber llevado a que Tola se haya caído sobre el osezno». El pequeño cuerpo del esbardo (más corto que un bolígrafo) presentaba un aplastamiento muy evidente en la zona craneal. Por su enfermedad, se había calificado a Tola como una osa geriátrica y de edad avanzada, 24 años recién cumplidos, si bien esta especie tiene capacidad reproductora hasta su muerte.

En todo caso, la «absoluta sorpresa» del parto de Tola es compartida por Zapico y el presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero, toda vez que el primero apunta que «creíamos que por problemas en el útero o en los ovarios, los óvulos no prendían», mientras que el segundo recuerda que «ya al inicio había serias dudas por su avanzada edad, aunque hay partos contrastados en osas de más edad». Según Palomero, «los osos tienen la afortunada manía de llevarnos la contraria» y ahora hay expectación por ver si nacen más oseznos, lo que «sería muy bueno para mantener el áula de los osos y su labor educativa y de diversificación del valle», según deseó Palomero.