«Una sola voz, para hacer ver que estamos hartos»

Los colectivos afectados por los recortes aunaron esfuerzos para reunir en las calles de Oviedo a más de 1.500 personas, según la Policía

MARIA LASTRAOVIEDO.
«Una sola voz, para hacer ver que estamos hartos»

Ni el que ha sido, dicen, el día más frío del invierno, ni la lluvia que durante la tarde de ayer cayó en Oviedo impidieron que alrededor de 1.500 personas, según la Policía, y «decenas de miles» según los organizadores, se manifestaran en contra de lo que han calificado 'el golpe de Estado financiero'. Cinco banderas abrían la marcha, cada una de ellas de un color, y con un mensaje. Tras ellas distintos colectivos que por primera vez han unido sus fuerzas y sus voces para decir que «hasta aquí hemos llegado». Treinta y dos años después del golpe de Estado del 23-F, salieron a la calle bajo el lema 'devolvemos el golpe'. «Es hora de contraatacar», aseguraron.

El color rojo, símbolo de los trabajadores precarios y los desempleados; el amarillo, por la justicia; el blanco, por la sanidad; el verde, emblema de la educación, y el negro, en representación de los servicios públicos. Todos estaban ayer presentes para alzar la voz ante la crisis, el paro, la exclusión social, la deuda ilegítima o el desmantelamiento de lo público. Mar García, al frente de la manifestación e integrante de la Asamblea General de Trabajadores Públicos, aseguró que el objetivo de la marcha es «conformar una gran marea ciudadana que agrupe a los colectivos contra los agravios de los políticos». Es la primera vez que unen sus voces conjuntamente y la intención es «trabajar juntos para no permitir que el pueblo siga sufriendo gratuitamente».

Tras las banderas, una gran pancarta con el lema 'No robamos, no debemos, no pagamos'. Pero pudieron verse más, en las que se leían frases como 'Luto por los servicios públicos, defender lo público es defender lo de todos' o 'Contra los recortes en educación'. Durante el transcurso, desde la plaza de América hasta el Paseo de los Álamos, no faltaron los silbidos, las protestas y los gritos de «¡Lo llaman democracia y no lo es!». Lo que mantenían, una y otra vez, era que «motivos para manifestarnos no nos faltan». Lucía B., una de las asistentes, apuntaba que «la situación de crisis económica que vive el país tiene detrás una auténtica crisis institucional». Mientras, Beatriz Montoto asegura que «es una vergüenza que nos quedemos sin casas, trabajo, educación o sanidad pública, y ellos sigan lucrándose y corrompiéndose».

Como en Oviedo, las manifestaciones en contra del sistema se sucedieron en otras ciudades españolas. A partir de ahora, concluía Mar García, «nos constituiremos en una sola voz para hacer ver que estamos hartos».

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