Un circo de emociones en Gijón

Feten da la bienvenida a malabares y acrobacias callejeras con sabor añejoEl anuario del teatro revela que se mantienen las funciones mientras crecen los espectáculos con solo uno o dos intérpretes

M. F. ANTUÑAGIJÓN.
Garokada estrenó 'La vuelta al mundo'./
Garokada estrenó 'La vuelta al mundo'.

Un circo con sabor antiguo y un toque excéntrico se instaló ayer sobre la improvisada pista del paseo de Begoña para entretener con acrobacias, malabares y humor a todo aquel que, al margen de edades, desafió al frío y se dejó llevar por la magia de la escena. Desde Cataluña llegaba la compañía Passabarret con su 'Tandarica circus', sus personajes añejos y todo el color y el calor del más del difícil todavía en formato callejero.

Fue éste uno de los espectáculos de calle que animaron y calentaron la Feria Europea de Teatro para Niños y Niñas (Feten), que ayer recibió dos estrenos absolutos. Música en directo y marionetas para 'La vuelta al mundo' de Teatro Gorakada, que se subió al Jovellanos, y colores, sensaciones y objetos para 'Azul', de Teloncillo Teatro, una de las propuestas para esos espectacdores que aún no son capaces ni de hablar ni de aplaudir. De seis meses a cuatro años, los niños fueron bienvenidos en compañía de sus padres.

La jornada de Feten tuvo presencia asturiana con 'Nora', de Factoría Norte, que representará a Asturias en los Max de Teatro, e Higiénico Papel, que ofreció un espectáculo de calle en el Parchís, 'Diestro y siniestro'. Y precisamente de teatro asturiano habló ayer Boni Ortiz, autor desde hace una década del anuario que recoge la actividad teatral de la región. Este año se edita casi de milagro, a última hora y con sorpresas. Cuando la crisis apuntaba a una bajada brutal de funciones y estrenos, las cifras dibujan una situación no tan dramática. El número de actuaciones se redujo levemente, de 1.122 el pasado año a 1.178 del anterior, y los estrenos profesionales, paradójidamente, se elevaron de 32 a 35. Claro que estos datos son en realidad un tanto contradictorios porque, tal y como explica e propio Boni Ortiz, están apareciendo nuevas compañías que no funcionan conforme a los criterios de las tradicionales y que son las que protagonizan la mayoría de esos estrenos. Se trata de productos, en su mayoría, de muy pequeño formato con uno o dos intérpretes como máximo sobre el escenario. A estas nuevas empresas la crisis les toque en menor medida que a las compañías profesionales convencionales.

Lo que está por venir -augura Boni Ortiz- no parece que vaya a ser muy positivo. Por esa razón, insta al teatro asturiano a reconvertirse y adaptarse a los tiempos. Porque, pese a las cifras finales, no hay motivos para el optimismo, ya que disminiyeron de forma notable las programaciones tanto de la Consejería de Cultura como la de Cajastur, que este año directamente desaparece. Por cierto que en 2012 se rompió con la tendencia al alza del amateur. Las funciones de grupos profesionales volvieron a ser más que las de los aficionados.