«24 horas en constante alerta y aún así nos burlaron», lamentan los vigilantes de Arcelor

Los controladores de Tabaza, de donde fueron robadas 145 toneladas de escoria, lamentan el continuo acecho de ladrones

OLAYA SUÁREZGIJÓN.
Pilas de la escoria de arrabio de Arcelor Mittal de Tabaza de las que fueron sustraídas 145 toneladas el año pasado. ::                             LUIS SEVILLA/
Pilas de la escoria de arrabio de Arcelor Mittal de Tabaza de las que fueron sustraídas 145 toneladas el año pasado. :: LUIS SEVILLA

«Es una lucha constante durante las 24 horas. No descansan ni el día de Nochevieja ni el de Navidad y les da igual que los veas, vuelven a la media hora sin que se les ponga nada por delante». Los servicios de vigilancia de la factoría de Arcelor Mittal de Tabaza, de la que fueron sustraídas 145 toneladas de escoria de arrabio, tachan de «problema constante» la situación a la que se enfrentan a diario con los individuos, la mayoría de etnia gitana, que consiguen burlar los continuos controles para robar material del interior del área de la multinacional.

Las grandes dimensiones de las instalaciones, que sólo de largo tienen 14 kilómetros de longitud, hace imposible que los vigilantes «estén en todos los sitios al mismo tiempo». Además, el hecho de que las reiteradas denuncias y las detenciones por parte de la Guardia Civil no conlleve directamente el ingreso en prisión de los responsables de los robos, complica aún más esta práctica habitual, a la que se suma el continuo robo de cobre en toda la región.

«Estamos en permanente comunicación con los agentes colaborando con ellos y vamos cada poco tiempo a juicios por estos temas. Es una batalla con la que tenemos que lidiar constantemente porque da igual lo que se haga», lamentan desde el comité de empresa de la empresa de vigilancia.

Las investigaciones de la Benemérita avanzan y hasta el momento se han practicado 27 detenciones, la última ayer por la tarde en Avilés. Hay además otros once imputados. Los encargados del intrincado caso estiman que las personas implicadas podrían ascender a los 60, vecinas de Gijón, Avilés, Castrillón y Corvera.

Modus operandi

El robo de las pilas de escoria de arrabio, restos del hierro fundido en el horno alto, se produjo desde febrero a junio del año pasado. Durante esos meses, los delincuentes realizaron destrozos diarios en las vallas para poder acceder al interior y desde allí sacar por encima el material. Llegaron a utilizar escaleras y una plataforma para descargar en el exterior la escoria, que luego era transladada a chatarrerías de la región. En una de Los Campos (Corvera), ya cerrada, los agentes recuperaron 35 toneladas sustraídas. Durante los asaltos, llegaron, incluso, a llevarse vigas de hierro que la empresa había colocado para que no pasasen.