Las entradas para el concierto de Springsteen, entre 200 y mil euros en la reventa

La reventa comenzó a ofertar tiques por la tarde a precios de entre 200 y 1.000 euros para asientos numerados Vendidas las 30.325 entradas disponibles para el único concierto de Bruce Springsteen en España

LETICIA ÁLVAREZGIJÓN.
Un fan muestra las entradas recién adquiridas en el Carrefour. ::                             PALOMA UCHA/
Un fan muestra las entradas recién adquiridas en el Carrefour. :: PALOMA UCHA

Le bastaron cuatro horas para que 30.000 almas respondieran a su llamada. Es la tercera que hace en Gijón y la respuesta siempre ha sido masiva. Casi al unísono, en el espacio que va desde las diez de la mañana hasta la dos de la tarde, miles de personas tuvieron como fin ayer por la mañana hacerse con una de las 30.325 entradas disponibles para ver a Bruce Springsteen & The E Street Band dentro de su gira 'Wrecking Ball World Tour', el próximo 26 de junio en El Molinón.

Hasta 30 horas durmieron algunos fans al raso ante la taquilla del Teatro Jovellanos a temperaturas de tres grados de mínima para conseguir alguno de los primeros boletos sin gastos de gestión, a 65 euros. Dos horas después de abrirse la taquilla habían volado; hasta las 13.50 horas se vendieron tiques, pero ya con recargo. Colas también se registraron en otros puntos de venta, como los centros Carrefour y Fnac. Y no solo en Asturias, también en Zaragoza, Madrid y otros puntos de España.

Los más osados, al menos a ojos de los que prefirieron garantizarse una entrada haciendo cola por aquello de que el tiempo vuela y las máquinas no siempre responden, se sentaron ante sus ordenadores a las diez en punto para, click tras click, confiarse a la fluidez del tráfico virtual. Una hora y treinta minutos de media bastaron para lograrlas, hasta que a las 14 horas aproximadamente las webs oficiales de venta, el Teatro Jovellanos y el resto de los puntos de distribución de entradas colgaron el 'no hay localidades'.

Los que pelearon su pase al único concierto del Boss en España ya están tranquilos. Pero a esa hora una de esas miles de almas, la de Manolo Rodríguez, candasino de 38 años, rebosaba de felicidad. Él se colocó el primero a las puertas del Jovellanos y después de treinta horas a la intemperie se convirtió en la primera persona en adquirir una de las anheladas entradas. «Es lo máximo, me encanta, este concierto va a ser muy especial para mí», acertaba a decir en medio de una nube de cámaras. La estrella es Bruce, quién lo duda, pero ayer, durante los primeros cinco minutos que pasaron de las diez de la mañana, Lolo para sus amigos fue el astro más envidiado del paseo de Begoña. «Merece la pena», dice.

Vaya si lo merece. Por delante, cuatro meses de paciencia, preparativos e ilusión hasta que el día señalado para muchos en el calendario, el 26-J, de nuevo colas, de nuevo dispositivos de campaña para pasar noches al raso con el fin de conseguir un buen sitio en el campo y después, la música, el rock. Bruce en el escenario y Gijón en el mundo. Por eso merece la pena y les sobran argumentos a quienes dejan de dormir. Pero no solo a ellos, también a quienes con este furor por el Boss entendieron que en esta cita única en el país hay negocio.

Y el negocio

Por la tarde, apenas unas horas después de cerrarse los canales oficiales de compra, arrancó la reventa. Las entradas para el concierto ya se ofrecen a precios que oscilan entre los 200 y los mil euros en asiento numerado, según algunas fuentes. Se anuncian, para no quebrantar la legalidad, como si de la venta de un lápiz, de una camiseta o de cualquier otro artículo se tratara y las entradas aparecen como regalo añadido.