«Estamos obligados a hacer más con menos»

«Tenemos que unirnos todos, hacer frente común, maximizar, optimizar y dar posibilidades de trabajo a las compañías» José Luis Rivero Presidente de la Red de Teatros, Auditorios, Circuitos y Festivales

M. F. ANTUÑAGIJÓN.
José Luis Rivero, en el Antiguo Instituto de Gijón. ::
                             JOAQUÍN PAÑEDA/
José Luis Rivero, en el Antiguo Instituto de Gijón. :: JOAQUÍN PAÑEDA

Director artístico del auditorio de Tenerife, José Luis Rivero fue elegido el pasado año en Feten presidente de la Red Española de Teatros, Auditorios, Circuitos y Festivales. Este año regresó a la feria teatral gijonesa para participar en la asamblea de le entidad, que sirvió para evaluar la situación de un sector vapuleado por la crisis.

-¿Por qué la asamblea en Feten?

-Feten es una gran feria, muy bien organizada y con muchísima tradición y calidad. Es un regalo para nosotros.

-Al grano: diagnóstico del sector.

-Pronóstico reservado. Estamos en una situación mala. En general, el teatro está pasando un momento muy negativo. Pero no tanto en el nivel de las compañías, que se mantiene. Los teatro estamos luchando contra esa ola de recortes públicos que afectan la mayor parte de las veces a la cultura por un doble motivo, una falta de conciencia clara en las políticas culturales que se han ido implementando, y, por otro, porque como sector no hemos sabido mostrar el valor social que la cultura debería tener. Eso da lugar a plantemientos del tipo o bien el teatro o bien el hospital, que son demagogia pura.

-Da la sensación de que los teatros públicos se parecen cada vez más a los privados.

-No. Cuando hace alusión al término teatro público en realidad debería hacer alusión a las políticas públicas culturales. Se hace depositarios a los teatros de las responsabilidades de las consejerías de cultura. Los teatros no son más que herramientas de esas políticas. Más allá de eso, el trabajo del programador o el gestor cultural se hace desde el conocimiento, la profesionalidad y honestidad, otra cosa es lo que soliciten esas políticas: de incrementos de públicos o que el éxito se mida en un mayor aforo cubierto. Quizá por eso hay una tendencia a ir cubriendo esa parte de recortes con otras programaciones.

-Pero en general se programa poco, las compañías van a taquilla.

-Puede ser, pero no se parecen a los teatros privados. Porque la idiosincrasia es muy distinta, porque no trabajan para lucrarse como empresa. Con el teatro público se busca una mayor democratizacion de la cultura, pero ¿qué ocurre? que si bien esto es cierto también lo es que ante el recorte brutal de presupuestos para cubrir los niveles de programación a los que está acostumbrada una ciudad haya que ir a fórmulas mixtas. Pero eso no significa que esté funcionando con los criterios del privado. Otra cosa es que si queremos ofrecer teatro todos los fines de semana pactemos con las compañías privadas, pero eso es bueno para el sector. Nos ha ido cogiendo a todos el toro, han sido los recortes, el IVA, todo ha venido rodado y no estábamos preparados como sector para este impacto tan brutal.

-Antes le pedía diagnóstico, ahora deme la receta.

-¿Cuántas páginas tiene en el periódico? (risas)

-Una receta corta.

-Mire, yo la única receta que conozco es el trabajo. Tenemos que unirnos todos, hacer frente común, porque ninguno de los agentes en solitario lo va a solucionar. Tenemos que ir a fórmulas consensuadas y entender que los espacios públicos son lugares de trabajo para todos. Debemos maximizarnos, optimizarnos y dar posibilidad de trabajo a las compañías.

-Digamos que la Red tiene ahora más sentido que nunca.

-Sin ninguna duda. Ahora somos el agente que puede impulsar al resto del sector.

-¿Se puede hacer más con menos?

-Estamos obligados a hacer más con menos, pero no porque sea bueno.

-¿Hay que ejercer autocrítica? ¿Hubo gastos faraónicos? ¿derroche?

-Yo lo que creo es que la autocrítica hay que hacerla en todos los sectores y en todos los momentos. ¿Qué quiero decir con esto? Que no hay teatro más caro que el teatro malo, no hay teatro más caro que el que está cerrado. Eso es lo que hay que entender. Esta situación ya se dio en otros países europeos en su momento y lo han resuelto cada uno a su manera, y hoy en día tienen sus propios modelos y nosotros debemos tener el nuestro.

-¿Cuál debe ser el nuestro?

-Desde la Red nos gusta mucho el holandés, porque es un muy parecido a nuestra distribución territorial y porque su sistema administrativo y de reparto de dinero entre compañías y teatros se asemeja. También es cierto que tienen un valor social del teatro distinto. Evidentemente España es un país de buen y gran teatro, pero las políticas culturales se empezaron a implementar a partir de la democracia. El periodo recorrido todavía es muy corto y titubeante, tanto que ante envites tan grandes nos hemos tambaleado.

-¿Volverán los tiempos pasados?

-No. Cuando salgamos de la crisis que nadie piense que todo volverá a ser como antes. En absoluto. También la sociedad será distinta y la interacción con la empresa privada será diferente.

-¿Habrá una reconversión dura? ¿Muertos en el camino?

-Ya ha habido muertos. Hay muchos compañeros que han hecho una labor fantástica y que lamentablemente no puede seguir. Evidentemente va a ver más cadáveres, tanto en compañías como en teatros. Ya advertimos nosotros teatros que tienen problemas para salir adelante y eso puede significar que tengan que reconvertirse. Pero esta frase transformada en un titular es peligrosa, porque eso es cierto, pero también lo es que todo pasa por las políticas culturales de cada lugar. Si un teatro solo fue la tumba faraónica de algún alcalde, si fue eso, es muy difícil que en estos momentos lo reconvirtamos en otra cosa. Eso ha ocurrido, pero no se puede hacer una lectura generalista.

-¿El IVA se ha cobrado muchos cadáveres?

-Muchísimos. De los fenómenos ocurridos el año pasado, el que más.

-En este camino, ¿se pierden productos de vanguardia y de riesgo?

-Quizá se reducen. Pero hay teatros que mantienen sus líneas de programación arriesgada y de vanguardia. No sé si es lo que más pierde, no tengo el dato, creo que perdemos todos.

-¿Qué pasa con la calidad?

-Nosotros ya hemos advertido que hay que tener cuidado con la calidad final, porque se están perdiendo niveles de producción. Ya no puedes mover una compañía con una gran infraestructura escénica o que tenga diez actores, es complicadísimos. Se reducen las plantillas, las obras se versionan... Eso sí puede incidir en el futuro en los niveles de calidad.

-¿Sobrevivivemos?

-La cultura sobrevivirá a los teatros, a las compañías y a los políticos.