Noventa mil asturianos pagan 3.000 euros más de hipoteca por la cláusula del suelo

Un juzgado de la región dirimirá la primera macro demanda contra once entidades que integra tanto a particulares como a empresas Los 90.000 asturianos con cláusula suelo pagan de media 3.000 euros más al año

DIANA DE MIGUELOVIEDO.
Noventa mil asturianos pagan 3.000 euros más de hipoteca por la cláusula del suelo

Víctor Manuel García Coto, taxista de la Cooperativa Radio Taxi Gijón, nunca imaginó que terminaría denunciando a su banco. A finales de 2009 firmó una hipoteca a tipo variable con su entidad. El euribor ya había empezado a bajar, pero nadie le explicó que su crédito incluía una cláusula con un suelo del 3,95% y un techo del 12% que él nunca negoció. El epígrafe, de unas pocas palabras, pasa desapercibido dentro de las decenas de páginas de su contrato hipotecario, pero con él la entidad se aseguró un tipo de interés mínimo que hoy es muy superior al del euribor, principal regulador de las hipotecas en España, que cerró febrero en el 0,594%. Sin esa cláusula, la cuota mensual de la hipoteca de Víctor se abarataría en cerca de 300 euros. Su contrato hipotecario se incluirá en pocas semanas, junto con el de otro medio centenar de asturianos, en la nueva demanda colectiva que preparan los despachos dirigidos por los abogados David Mayo y Marcelino Tamargo (MPG&Abogados y Espacio Legal Servicios Jurídicos). La primera se presentó en diciembre contra un total de once entidades financieras. Por primera vez en España se ha incluido, además de a particulares, a personas jurídicas y se espera que en los próximos días el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Oviedo la admita a trámite.

A diferencia de las demandas presentadas frente a otros productos financieros como los 'swap' (permutas financieras) o las preferentes en los que se hace mayor hincapié en el derecho a la información, en esta ocasión, según explica David Mayo, se insiste en el carácter abusivo de la cláusula de ahí, sostiene, que se haya optado por presentar una acción colectiva. Se persigue, por un lado, la nulidad de la cláusula, «por desproporcionadas y abusivas» y, por el otro, el pago, con carácter retroactivo, de los beneficios que se hubieran obtenido por la bajada de los tipos de interés por debajo del suelo pactado así como el abono de los intereses legales, moratorios y procesales.

La banca generalizó la inclusión de las cláusulas suelo en los contratos hipotecarios durante los últimos años de la burbuja hipotecaria estableciendo tipos de interés mínimos que, en algunos casos, llegan a superar el 6%, pero que, de media, rondan el 3,5%. Los afectados, unos 90.000 en Asturias, empezaron a sufrir su perjuicio en enero de 2009 y hoy pagan de media 3.000 euros al año más, según una estimación realizada por la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae). El asunto generó una gran polémica que no tardó en tener eco político. El Pleno del Senado aprobó en septiembre de 2009 una moción en la que instaba al Gobierno a actuar contra esta práctica bancaria que los consumidores consideraban «abusiva». Pero apenas cuatro meses después, el Banco de España emitió un informe en el que justificaba la utilización de dichas cláusulas con argumentos como el de la libertad de contratación o el de la reciprocidad y proporcionalidad. Es decir, que según el regulador la cláusula obedecería a una combinación de los intereses del banco (poner un suelo para obtener rendimientos en épocas de tipos muy bajos) y los del cliente (asegurarse un límite en épocas de fuertes subidas que, en la práctica nunca se aplicará por ser demasiado elevado -de media el 13,56%-). Cerrada la vía legislativa, el tema adquirió una dimensión judicial. Las asociaciones de consumidores lejos de darse por vencidas empezaron entonces a promover demandas contra la banca. Primero, de manera individual y luego colectiva.

En Asturias, los primeros pasos se dieron ya en 2010 con la constitución de una plataforma de afectados por hipotecas con cláusula suelo desde la que se brindó asesoramiento y se estudió la posibilidad de acudir a los tribunales. Fruto de ese trabajo, que sirvió para dar visibilidad al problema, los contratos hipotecarios de, al menos, medio centenar de asturianos se incluyeron, de la mano de Adicae, en la mayor demanda colectiva presentada en España. Fue admitida a trámite en febrero de 2011 por el Juzgado de lo Mercantil número 11 de Madrid. El movimiento de afectados en Asturias, lejos de frenarse, ha seguido creciendo dando lugar a una nueva asociación de perjudicados que integra, además de a particulares, a personas jurídicas (algunas de las cuales han tenido un perjuicio de hasta 80.000 euros). Con el asesoramiento de Espacio Legal Servicios Jurídicos y MP&G Abogados, siguen reuniendo afectados para presentar nuevas demandas colectivas animados por las sentencias favorables que, a nivel individual, han ido obteniendo los afectados. Según Mayo, la ventaja de formar parte de una demanda colectiva es, en primer lugar, económica, especialmente, dice, en casos en los que la indemnización es reducida y la demanda individual podría no resultar rentable a nivel de costas, máxime con la nueva ley de tasas. Pero, además, la fuerza que se puede conseguir con una acción colectiva es muy superior.

Sin embargo, la ausencia de jurisprudencia que clarifique si esta práctica bancaria es o no abusiva y, por lo tanto, debe anularse hace que sea impredecible vaticinar la suerte que van a correr las decenas de demandas presentes y futuras que esperan su turno en los tribunales. Si en octubre de 2010, el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Sevilla declaró abusivas las cláusulas suelo de las hipotecas de dos bancos y tres cajas de ahorros y les obligó además de a eliminarlas a abstenerse de usarlas en sucesivos contratos, meses después la Audiencia de Sevilla las declaró válidas. A día de hoy, según explica el notario Ángel Aznárez, estamos en medio de una gran confusión. «Es confuso no sólo para el consumidor, también para nosotros», reconoce asegurando que «la nulidad de las cláusulas suelo depende estrictamente de su redacción».

Lo que, de momento, está consiguiendo la avalancha de demandas y el eco mediático de estas prácticas es que la banca esté actuando con mucha más prudencia a la hora de incluir estas cláusulas en sus contratos hipotecarios. Desde el Colegio Notarial de Asturias aseguran que algunas entidades financieras que antes incluían este epígrafe en sus contratos hipotecarios ya no lo establezcan. Otra de las novedades derivadas de las actuales condiciones de mercado en torno a la concesión de crédito, es que, en ocasiones, aunque se incluya la cláusula suelo, ésta no tiene ningún tipo de repercusión económica debido a que el diferencial que se suma al tipo de interés variable de referencia (normalmente el euribor) es superior al tipo utilizado como mínimo o suelo.