Heridas que jamás cicatrizan

Unas jornadas sobre violencia y memoria repasan trágicos episodios de la historia de España y Japón

J. FERNÁNDEZOVIEDO.
Los profesores Naoko Miyaji, Tokushi Kasahara y Hirofumi Hayashi, ayer, durante la primera conferencia de las jornadas. ::                             M. ROJAS/
Los profesores Naoko Miyaji, Tokushi Kasahara y Hirofumi Hayashi, ayer, durante la primera conferencia de las jornadas. :: M. ROJAS

Los episodios que unen a Japón y España en lo que a violencia masiva se refiere son prácticamente inexistentes. Precisamente por eso, el historiador Rubén Vega considera que «es interesante» rastrear de forma conjunta la huella que sucesos especialmente traumáticos han dejado en ambos países. Este tipo de heridas «que nos involucran a todos y son difíciles de digerir», afectan a ciudadanos de todas las nacionalidades, «persisten y acaban volviendo abrirse antes o después», señaló.

Desde ayer y hasta el próximo jueves se celebran en Oviedo y Gijón las jornadas 'Volver la vista al pasado. Violencia masiva y memoria en Japón y España'. Guerras y otros actos violentos marcan la memoria de las sociedades de ambos países, como ocurre en tantos otros lugares del mundo. Desgraciadamente, sobran los ejemplos. La guerra civil española, las guerras mundiales o las dictaduras latinoamericanas son algunos de ellos. Pese a las diferencias geográficas y culturales de los países en que tuvieron lugar estos hechos, Vega destacó la existencia de una serie de elementos comunes a todos ellos: «Las muertes violentas provocan cadáveres difíciles de enterrar».

El historiador sostiene que cuando un conflicto bélico como el que vivió España entre 1936 y 1939 termina, los vencedores imponen una «verdad oficial» y se genera una división social en torno a esta versión.

«Un sector se niega a cerrar los ojos a la realidad para contentar su conciencia, mientras que la mayoría prefiere aceptar las versiones oficiales, porque son más cómodas», recalca.

El olvido no dura mucho. Vega hace hincapié en que pasado un tiempo «todas las generaciones vuelven a mirar a las víctimas», como ocurrió con los desaparecidos en Argentina bajo el régimen de los gobiernos militares que controlaron el país durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX.

Asegura que es entonces cuando «la memoria soterrada y acallada» se recupera y vuelve a convertirse en un elemento que enfrenta a los distintos sectores sociales.

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