Gerardo Herrero muere de un infarto

La inesperada fatalidad cayó como una losa entre sus compañeros y el resto de miembros de la judicatura asturiana El Fiscal General de Asturias, de 62 años, paseaba por Soto de Llanera con su esposa cuando sufrió el colapso

OLAYA SUÁREZ RAMÓN MUÑIZOVIEDO.
Gerardo Herrero, en su despacho de Oviedo. ::                             MARIO ROJAS/
Gerardo Herrero, en su despacho de Oviedo. :: MARIO ROJAS

Un gran mazazo para el mundo de la judicatura. El Fiscal Superior de Asturias, Gerardo Herrero Montes, falleció ayer de forma repentina a los 62 años en la localidad de Soto de Llanera. El fallo coronario le sobrevino poco después de las cuatro de la tarde mientras paseaba con su mujer por la calle. Los servicios sanitarios de emergencia que se trasladaron de inmediato hasta el lugar no pudieron hacer nada para mantenerlo con vida. La muerte se produjo de forma fulminante. Fue llevado al Hospital Central de Asturias (HUCA), donde ingresó ya cadáver.

El funeral se celebrará mañana a las cuatro de la tarde en la catedral de Oviedo. Durante el día de hoy los restos mortales serán velados en el tanatorio de Los Arenales y mañana por la mañana la capilla ardiente quedará instalada en el Tribunal Superior de Justicia de Asturias.

La triste noticia cayó como una losa entre sus compañeros de la fiscalía y del Tribunal Superior de Justicia, así como en los ámbitos político, empresarial y social. «Inesperado», «sorprendente», «trágico». Los calificativos para definir lo ocurrido se repitieron durante toda la tarde. Los que lo conocieron coinciden al asegurar que Gerardo Herrero era una persona que se cuidaba especialmente. «Caminaba dos horas al día, no fumaba, no bebía alcohol y se ocupaba de llevar una alimentación equilibrada. Su muerte es completamente inesperada, porque nunca le habían detectado ninguna patología», explicaron sus allegados.

El próximo mes de julio cumpliría una década como jefe de los fiscales de Asturias. El viernes se despidió de sus compañeros deseándoles un buen fin de semana. No sabían que no le volverían a ver. Se da la circunstancia de que uno de sus últimos cometidos fue el de interceder ante el Consejo Fiscal que el miércoles decidió proponer a Joaquín de la Riva teniente fiscal en sustitución de Belén del Valle. Será él quien ahora asuma de forma provisional las tareas de Herrero hasta que se nombre a un nuevo Fiscal Superior.

Hombre de firmes convicciones católicas, nació en Oviedo el 7 de abril de 1950. Estaba casado con Esperanza Pereda González y tenía dos hijos gemelos, el cineasta Gerardo y su hermano Luis, ambos afincados fuera de la región. La vocación le llegó a temprana edad y desde joven tuvo claro que se quería dedicar a la Justicia. Destacó siempre por ser un excelente estudiante, lo que le llevó a licenciarse en Derecho con matrículas de honor y sobresalientes.

Antes de poder regresar a Oviedo como fiscal de Vigilancia Penitenciaria, recaló primero en Gerona y más tarde en Zamora. En 2003 fue nombrado Fiscal Jefe de Asturias en sustitución de Rafael Valero Oltra. A él le tocó aplicar la reforma del Fiscal General del Estado Cándido Conde Pumpido sobre la creación de fiscalías de áreas.

En su currículum hay intervenciones de calado, como la investigación para determinar si hubo responsabilidades penales en los mandos de la Guardia Civil tras saberse que antes del 11-M se había grabado al confidente Lavandera advirtiendo del tráfico de dinamita.

Su último pulso lo sostuvo con el magistrado-juez Ángel Sorando, con quien mantenía buena relación hasta el 'caso Renedo'. El instructor decretó en ésta causa un secreto de sumario contra el Ministerio Fiscal y afeó su profesionalidad en unas declaraciones publicadas en prensa. Herrero reaccionó recuriendo la primera medida y pidiendo sanciones disciplinarias contra el juez.

Melómano reconocido, era vicepresidente de la Asociación Lírica Asturiana Alfredo Krauss. Fue sonada su disconformidad con la representación que se ejecutó en el Campoamor de 'Un ballo in maschera', en 2009, y que terminó descalzo, blandiendo un zapato en la mano como señal de protesta.

En octubre de 2012 el fiscal fue condecorado con la Cruz con distintivo blanco de la Orden del Mérito del Cuerpo de la Guardia Civil.

La muerte le sobrevino cuando, como hacía de forma habitual, disfrutaba del fin de semana en su casa de Soto de Llanera. Dentro de apenas dos semanas habría cumplido los 63 años.

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