«El filón está en los compositores»

El próximo 6 de abril recibirá el Premio Lírico por su Nemorino en 'L'elisir d'amore', solo dos años después de haber sido considerado mejor cantante revelaciónCelso Albelo Tenor, mejor cantante masculino de ópera 2012

ALEJANDRO CARANTOÑAOVIEDO.
El tenor tinerfeño Celso Albelo. ::                             JOAN TOMÁS/
El tenor tinerfeño Celso Albelo. :: JOAN TOMÁS

Hace menos de siete años, Celso Albelo estaba cantando el Duque de Mantua de 'Rigoletto', de Verdi, en Busseto. Desde entonces, al tenor tinerfeño le ha dado tiempo a atesorar una ristra de éxitos en la que falta poco más que la conquista de las américas: ha cantado en la Scala, en la Royal Opera House de Londres, en la Opéra National de París, en la Wiener Staatsoper o en la Deutsche Oper de Berlin, amén del Teatro la Fenice de Venecia o en el Real.

Esta breve pero intensa trayectoria le valió, en 2010, el Premio Lírico Teatro Campoamor al mejor cantante revelación por 'I Puritani', y el Oscar de la Lírica de la Fundación Verona per l'Arena. Tan solo dos años más tarde, se ha convertido en el primer cantante en recibir dos premios líricos (los galardones se entregan por séptima vez este año, el próximo 6 de abril) y en pasar, así, de cantante revelación a mejor cantante masculino de ópera del año en pocos meses.

-Recibe el premio por dos Nemorinos, en 'L'elisir d'amore'. Uno, en la producción del Liceu de Barcelona y de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera dirigido escénicamente por Mario Gas; y, otra, la del Teatro Villamarta de Jerez representada en La Coruña, dirigida por Francisco López. ¿Qué matices hubo entre ambas formas de abordar el personaje?

-Con todos mis respetos, yo pienso que 'L'elisir...' es de Donizetti. Siempre ha habido gran armonía con los directores de escena, pero creo que todo se hace con el trabajo del compositor como base. La ópera es un espectáculo total; cuando hago 'Lucia', o 'Rigoletto', son del compositor. Luego vienen los puntos de vista, los puntos en común. Pero el filón lo encontramos en el autor de la obra.

-En noviembre del año pasado cantaba en París 'La fille du régiment', también de Donizetti. El papel de Tonio es uno de los grandes del repertorio. ¿Lo consideraría, como han dicho otros colegas suyos con respecto a sus propias carreras, su gran salto como cantante?

-Quizás haya colegas que lo vean así, con un papel en un momento, pero yo creo que es una evolución. No podría decir si fue esta 'La fille du régiment', si fue el 'Elisir' en Viena, si fue 'La sonnambula' en el Covent Garden... Son pasitos que te van haciendo crecer.

-Ha elegido un repertorio, esencialmente italiano (Donizetti, Bellini, Rossini, Puccini, Verdi), en el que existe cierta competencia. ¿Cuál es el hecho diferencial?

-El instrumento que tengo es el que tengo; cantar otros roles me lo dará el tiempo...

-No me malinterprete: se entiende que cuando un cantante comienza su carrera, tiene ante sí muchas opciones. Y que la suya, quizás, exige un alto grado de seguridad.

-Uno va buscando su camino a medida que estudia y que avanza. En realidad, tienes que ofrecer algo diferente, algo distinto. Es lo que hago dentro de mis límites.

-En estos premios líricos recibe dos galardones 'El gato montés', de Penella, una revisión que se encuadra en la línea que viene adoptando el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Usted acaba de participar allí en 'Marina', de Arrieta. ¿Qué opina de este proceso?

-Cuando me propusieron el proyecto me encantó. Hay que rescatar títulos y reivindicar esta música emocional y rica. Sí que tiene una fama folclórica, pero si se hace bien, el resultado es impresionante: ocurre como con la ópera. Hay libretos de los que se dice que son cursis, o sin sentido... Pero bien hecho, como digo, el resultado impresiona.

-¿Ve en esa revisión una puerta de entrada a las nuevas hornadas de aficionados?

-Sí es verdad que cuando la gente le pierde el miedo a la ópera se suele enganchar. Pero también es cierto que para ir a ver un espectáculo hace falta un mínimo de preparación previa, aunque sean diez minutos en casa. Lo que ocurre es que eso no está de moda: ahora se lleva lo que se sirve masticado y comerlo rápido.

-Ya que habla de las prisas, Ainhora Arteta decía en una entrevista con este periódico, con motivo de 'Don Carlo' en Oviedo, que había visto voces muy jóvenes enlas nuevas hornadas de cantantes echarse a perder por asumir papeles demasiado grandes al inicio de su carrera, o por correr demasiado por las imposiciones del nuevo mundo de la lírica. ¿Qué opina?

-La voz de cada cantante es de cada cantante y está en su derecho de hacer con ella lo que quiera. Tienes que vivir, que pagar las facturas... No es solo un fallo del cantante o del gusto del mercado, es cuestión de un cambio en el público, que tiene el oído cada vez más hecho al disco. La experiencia del directo no está suficientemente valorada.

-Finalmente, vamos a ponernos en que en dos años le dieran otro Premio Lírico. ¿Por qué le gustaría que fuera?

-(Risas) De momento seguiré mi camino; no sabría qué responder. Por el momento, he cantado en teatros en los que solo soñaba con poder cantar. Me falta, y espero que sea pronto -o en el momento adecuado, vamos- dar el salto a América, cantar en el Metropolitan de Nueva York.

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