El ingeniero de los paraguas

La exposición organizada por la Fundación Juanelo Turriano permanecerá en la ciudad todo el mes, muy cerca de una de sus obras más conocidas La plaza de Trascorrales inaugura una muestra sobre Ildefonso Sánchez del Río

I. REYOVIEDO.
Unos niños observan la maqueta del mercado cubierto de Pola . ::                             MARIO ROJAS/
Unos niños observan la maqueta del mercado cubierto de Pola . :: MARIO ROJAS

En la plaza de Trascorrales, muy cerca de otra plaza que lleva el nombre de una de sus obras, la de El Paraguas, ayer se inauguró una muestra sobre la trayectoria del ingeniero Ildefonso Sánchez del Río, uno de los más importantes formados en España, y que sin embargo ha permanecido muchos años a la sombra. Quizás porque nunca se dedicó al ámbito universitario «que da mucha visibilidad» y «porque nunca se preocupó por la fama y el dinero», comentaba ayer Reyes Sánchez del Río, sobrina del ingeniero fallecido en 1980.

La Fundación Juanelo Turriano pretende homenajear el trabajo del que fuera ingeniero municipal de la ciudad entre 1924 y 1941 con una exposición que contiene planos originales y paneles con las fotografías de la obra de Sánchez del Río, entre ellas las del proceso de construcción de su obra más importante: el Palacio de los Deportes de Oviedo.

«La muestra está pensada para hacer un merecido homenaje a uno de los ingenieros más importantes de España, de la llamada Generación del 27. Su obra tiene especial interés aquí, en la ciudad donde legó gran parte de su obra más magistral como el Palacio de los Deportes y la plaza de El Paraguas, no esta última por gran obra sino por todo lo que significa en la vida diaria de Oviedo», explicó una de las comisarias de la muestra, Pepa Cassinello, catedrática de la Escuela de Arquitectura de Madrid.

Cuenta Cassinello que Sánchez del Río más que ingeniero era un arquitecto con una sensibilidad especial. «Los ingenieros de su generación son pioneros de la aventura de entender las formas desnudas de la arquitectura y se lanzaron a construir con hormigón cuando no había normativa. Fueron valientes y responsables. Sánchez del Río es un ejemplo de cómo hacer magia con esfuerzo», concluyó Cassinello.