Alsa facturó el año pasado más de 250 millones de euros en China

«Es importante tener grandes dosis de paciencia y perseverancia», advierte Andrés Cosmen sobre la burocracia oriental

JAVIER FERNÁNDEZOVIEDO.
Andrés Cosmen y su hermano Jacobo, presidente de Alsa en Asturias, ayer en Oviedo. ::                             MARIO ROJAS/
Andrés Cosmen y su hermano Jacobo, presidente de Alsa en Asturias, ayer en Oviedo. :: MARIO ROJAS

Cuando Andrés Cosmen, presidente de Alsa en China, llegó al gigante asiático en 1987, -su padre ya había iniciado los movimientos pertinentes para establecer allí la empresa familiar tres años antes- la que es hoy una de las economías más potentes del mundo solo contaba con 360 kilómetros de autopista. Hasta 1991 la firma asturiana operó como una compañía de taxis y fue entonces, gracias a un cambio en la legislación china, cuando fue reconocida por el servicio que presta en Asturias desde principios del siglo pasado. Se confirmó, además, como la primera empresa extranjera de sus características en operar en el país, donde su volumen de negocio fue creciendo a medida que las infraestructuras vertebraron el territorio. Hoy, 29 años después del desembarco, China cuenta con la mayor red de autopistas del mundo -95.000 kilómetros- y Alsa ha conseguido construir un sólido negocio que el año pasado facturó más de 250 millones de euros solo en el departamento de transporte por carretera.

«Es un país de grandes contrastes, allí te encuentras las cosas más modernas y las escenas más tradicionales», destacó ayer Andrés Cosmen al principio de su exposición, preparando a quienes acudieron a la Sala de Grados de la Facultad de Economía y Empresa de Oviedo para las pintorescas anécdotas que contaría después.

Viajeros e infraestructuras

La economía de China se desaceleró en el primer trimestre de 2013 -cayó a un crecimiento del 7,7% desde el 7,9% del mismo periodo del año anterior- pero esto no mina esperanzas de Cosmen, puestas en las infraestructuras y las migraciones del campo a la ciudad. Estos dos factores permitirán llenar los autobuses y que estos se muevan con mayor facilidad. Alsa está presente en 18 de las 33 regiones en las que está dividido el país y pretende extenderse al resto a medida que crezca la inversión en carreteras y aumente el movimiento de viajeros. «Todo se andará, y llegaremos algún día», dijo Cosmen, quien quiso justificar este planteamiento con un ejemplo. Una de sus 167 líneas -la más larga de las cuales recorre 2.991 kilómetros-, comentó el presidente de la firma asturiana, redujo a tres horas su recorrido con la construcción de un puente sobre el río Yangtsé. Anteriormente, el autobús debía cruzar de orilla utilizando una embarcación lo que alargaba el viaje hasta las siete horas.

La cultura empresarial local supuso, asimismo, algún problema para el establecimiento de Alsa. Las empresas chinas de autobuses no tenían horarios fijos y no comenzaban el viaje hasta que no se colgaba el cartel de 'no hay billetes'. Lo hacían, resaltó Cosmen, para «aprovechar la capacidad productiva del Estado». Cuando la firma asturiana fijó las salidas y llegadas, el resto reconoció los beneficios de su metodología y «a los tres meses comenzaron a hacer lo mismo».

A finales de los 80, aunque a día de hoy cueste creerlo, la industria china no fabricaba autocares y los modelos más utilizados procedían de lugares como la antigua Yugoslavia. Alsa también introdujo innovaciones en este aspecto, al exportar desde España autobuses que habían estado ya en funcionamiento durante unos años, lo que, además, le permitía renovar con frecuencia la flota nacional. Muchos de los 5.166 vehículos que recorren ciudades como Pekín rodaron antes en el Principado.

«Esa ley es secreta»

En el campo burocrático, sin embargo, la firma no pudo innovar y no tuvo más remedio que esperar a que lentamente la legislación fuese cambiando. En los años 90, Cosmen y sus socios locales trataron de establecer una línea nocturna. Los funcionarios chinos a los que se dirigieron les negaron el permiso, ya que el Estado no lo permitía. Al preguntar por el documento en el que aparecía reflejada la prohibición recibieron una respuesta tajante: «Esa ley es secreta». Capítulos como este fueron habituales para las empresas extranjeras hasta que en 2001 se estableció que toda ley de obligado cumplimiento debía ser pública. «Es importante contar con grandes dosis de paciencia y perseverancia», destacó el ejecutivo asturiano. Y reforzó su argumento contando que para establecer una ruta entre dos regiones diferentes es necesario obtener 63 permisos.

Alsa cuenta con 8.045 empleados en China y su éxito no ha pasado desapercibido para el empresariado local. El equipo de Cosmen ha llegado a encontrar un «autobús pirata», una copia muy fiel al original, pero equipado con literas, que opera en una región en la que la firma asturiana no está presente. De momento.