Una gota de esperanza para Honduras

Una espicha recaudará fondos para continuar con el proyecto, que busca «llevar una oportunidad allí donde nunca la han tenido» La Fundación Cerro Verde trabaja para suministrar agua y luz a una comunidad rural

A. VILLACORTAGIJÓN.
Algunos de los miembros de la comunidad hondureña del caserío de Cerro Verde, para el que se están buscando fondos solidarios. ::                             E. C./
Algunos de los miembros de la comunidad hondureña del caserío de Cerro Verde, para el que se están buscando fondos solidarios. :: E. C.

«Es verdad que aquí estamos atravesando una situación muy difícil, pero es que allí nunca han tenido una oportunidad». Aquí es Asturias, España, la maltrecha Europa. Allí, el caserío de Cerro Verde, una pequeña comunidad establecida en el municipio de Linaca, en la región de Choluteca, al suroeste de Honduras. Una aldea en la que las familias sobreviven «en pequeñas casas edificadas por ellos mismos de forma rudimentaria y que no cuentan con ningún tipo de instalación higiénico-sanitaria, ni, por supuesto, con ningún tipo de suministro regular de luz o agua».

Lo cuenta María González, una de las integrantes del Patronato de la Fundación Cerro Verde, una entidad privada sin ánimo de lucro que nació el pasado diciembre impulsada por un grupo de seis inquietos, gijoneses y ovetenses, con un objetivo muy claro: «Promover proyectos de cooperación para ayudar a personas o comunidades rurales aisladas en estado de pobreza o necesidad». Y de lo general a lo particular, porque, en sus pocos meses de vida, se han puesto manos a la obra con muchas ganas y un plan que consiste en la «ejecución de obras para la mejora del abastecimiento de agua potable y regadío, captación y evacuación de aguas residuales, dotación de suministro eléctrico y colaboración en la formación y el desarrollo de la educación de los niños de la aldea».

O lo que es lo mismo, resume María González: «Llevar agua y luz a la aldea y, con ellas, llevar también una oportunidad allí donde nunca la han tenido» desde «un mundo en el que, a veces, pensamos que la luz nace del interruptor y el agua, del grifo, mientras que allí no saben lo que es eso».

El empeño no es pequeño, pero, en este periodo, la Fundación Cerro Verde ya ha conseguido mucho gracias a «la solidaridad de muchísimas personas y empresas». Unas ganas de construir un mundo mejor juntos que pueden incluso con la crisis, así que se reconocen felizmente «sorprendidos ante la enorme solidaridad de la gente», que, de momento, ya ha logrado que el pasado día 15 se iniciasen las obras de excavación de un pozo, en busca del acuífero que esperan que esté ahí. «Y esto ha sido posible gracias a las ayudas recibidas», que esperan «sigan llegando para asegurar que el caudal de agua que resulte de la perforación se convierta en un esperanzado caudal de vida para Cerro Verde».

La próxima oportunidad de colaborar las familias de Cerro Verde, «gota a gota de esperanza», con aportaciones fijas o esporádicas, con un único donativo o con varios, será el viernes, 10 de mayo, a partir de las nueve de la noche, en el llagar gijonés El Trole, donde se ha organizado una espicha solidaria y «más necesaria que nunca» para que los planes sigan adelante y que contará con la donación de obras de arte de reputados artistas y productos de varios comercios que serán sorteados.

Viaje a la realidad

De momento, los miembros de la Fundación, que conocieron la difícil situación en la que viven los miembros de esta comunidad rural «gracias a unas personas hondureñas que se vinieron a trabajar a Asturias», ya han podido viajar al país centroamericano para comprobar «lo mucho que se merecen esta oportunidad» sus gentes.

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