«Las subvenciones son necesarias todavía para publicar en asturiano»

La feria del Llibru y el discu n'asturianu acoge la presentación de su cómic 'La Chelita. El Salvador 1992', último trabajo del autor gijonés

RAFA BALBUENAAVILÉS.
Ruma Barbero, posando ayer junto a un volumen de su nueva novela gráfica. ::                             SERGIO LÓPEZ/
Ruma Barbero, posando ayer junto a un volumen de su nueva novela gráfica. :: SERGIO LÓPEZ

Ruma Barbero (Gijón, 1971) es uno de los nombres veteranos del cómic en asturiano. Su último trabajo fue presentado ayer en la Feria del llibru y el discu n'asturanu, que se celebra hasta mañana en la plaza del Pescado. Barbero es asimismo percusionista en Felpeyu, grupo folk que está a punto de publicar su nuevo álbum.

-¿Qué contiene esta nueva novela gráfica?

-Es un libro en el que estuve trabajando un par de años, a partir de las experiencias de una amiga que estuvo de cooperante en El Salvador justo después de la guerra de los 80. Ella estuvo allí en el 92 y de ahí el título 'La Chelita. El Salvador 1992'.

-¿Cómo se desarrolla el argumento?

-La historia parte desde una inocencia total, la misma con la que ella llegó, hasta ver lo terrible de todo aquello. De hecho, llegó como formadora de maestros y acabó como asesora de la Comisión de la Verdad para la ONU, ya que fue testigo de muchos de los casos que se dieron de lesa humanidad.

-¿Tenía algún referente gráfico previo para esta historia?

-Un amigo, José Rivera, me pasó mucho material gráfico. Lleva 20 años trabajando con una agencia de cooperación. Existe un cómic sobre la Comisión de La Verdad, pero es lo único. Así que es casi partir de cero, porque yo nunca estuve allí.

-¿Tiene nuevas producciones en perspectiva?

-Estoy desarrollando una nueva historia en formato largo, que poco a poco va tomando forma. Mientras tanto, publico cosas mas cortas en mi blog 'Aguantando cachones', por aquello de no perder la costumbre de sacar cosas nuevas (ríe).

-¿Qué hay de su primer clásico, 'Los aguarones'?

-Lo hice con mi amigo Son, que era con quien compartía trabajo en aquella época, finales de los 90. Desde que dejé de trabajar con él, ahí quedaron. Siempre comento que fueron los políticos quienes me empujaron al lado más serio del cómic. Yo me dedicaba al humor gráfico y es ahora cuando ves que son ellos los que hacen los verdaderos chistes. 'Los aguarones' era un cómic gamberro y ahora me apetece hacer algo en línea más social, con menos 'caña'.

-¿Fueron las subvenciones para la literatura en asturiano eso de pan hoy, hambre mañana?

-Yo creo que son todavía necesarias, incluso fundamentales. Lo cierto es que sin ellas no se habría publicado casi nada en 'llingua'.

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