«Abandonar a un perro es delito, pero a un anciano sólo es falta»

Los mayores urgen revisar el Código Penal para endurecer el castigo al maltrato «más oculto y menos denunciado»

CHELO TUYAGIJÓN.
Francisco López Canedo, Jacinto Braña, Eva Illán, Cristina Fernández y Luis Martín Pindado, ayer, en la Escuela de Enfermería. ::                             LUIS SEVILLA/
Francisco López Canedo, Jacinto Braña, Eva Illán, Cristina Fernández y Luis Martín Pindado, ayer, en la Escuela de Enfermería. :: LUIS SEVILLA

«Abandonar a un perro, en España es delito. Abandonar a un mayor es solo una falta. Hay que reformar el Código Penal». Luis Martín Pindado, presidente de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP), se convirtió ayer en el altavoz «del maltrato más oculto y menos denunciado, el que se hace a los mayores. Un tema tabú del que nadie habla».

Por ese silencio mayoritario, su entidad organiza desde hace años seminarios sobre malos tratos y abusos a personas mayores, en una cita que ayer llegó a Gijón y que tuvo como escenario el salón de actos de la Escuela Universitaria de Enfermería de Cabueñes. Con un lleno hasta la bandera, ante los estudiantes y ya profesionales en ejercicio desfilaron expertos en servicios sociales y seguridad que coincidieron en que «los datos indican que sólo conocemos el 10% de los casos de maltrato a mayores».

Así lo explicó Teresa Domínguez, inspectora investigadora del Servicio de Atención a la Familia (SAF) de la Comisaría de Policía de Gijón, quien resaltó que «en los últimos cuatro años, sólo hemos tenido 20 denuncias. La última la cerramos ya hace meses y no ha habido más».

«Darle una pastillina»

Eso no significa, como insistía Matín Pintado, «que no existan más casos. El maltrato a los mayores no sólo es, como en mujeres y niños, físico o psicológico, también estamos detectando un maltrato sanitario, del tipo 'vamos a darle una pastillina, para que duerma toda la noche y nos deje tranquilos', así como el económico. El sacar al abuelo de la residencia para quedarse con su pensión».

Su teoría de que es «el maltrato más oculto» encontró apoyo, también, en la concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de Gijón. Fue Eva Illán quien puso cifras a la realidad: «Los estudios indican que un 5% de los mayores de 65 años sufren maltrato en el ámbito familiar, un porcentaje que llega al 10% en el caso de los que viven en centros. En Gijón, con más de 64.000 mayores de 65 años, las cifras son claras: en sus domicilios están en riesgo 3.200 gijoneses y en centros se llega a los 6.400».

Respecto a los centros, tanto Illán como el director general de Políticas Sociales, Jacinto Braña, aseguraron que el control de las administraciones «es máximo». Desde Bienestar Social, «el equipo de inspección revisa todos los centros, tanto públicos y privados, para evitar cualquier tipo de mala acción», explicó Braña.

Sobre las cifras facilitadas por Eva Illán, Martín Pintados tiene claro que «nunca saldrán a la luz», porque, explicó, «estamos hablando de un colectivo muy vulnerable. ¿Quién va a denunciar a un hijo, a un yerno o al que te cuida?». Porque, el cuidador no familiar también es uno de los protagonistas del acoso a los mayores, «ya que el estrés puede provocar estos casos».

Por ese motivo, desde UDP se repitió ayer la consigna de sus veintitrés seminarios anteriores: «Que se reforme el Código Penal, que se endurezcan los castigos». Porque, como explicó la directora de la Escuela de Enfermería, Cristina Fernández, «una sociedad que maltrata al mayor, ni es sociedad, ni es nada».

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