Vigil y Zapico se explayan

«¡Vaya noticia! De primera página», dijo Víctor Zapico a los periodistas en su segundo encuentro tras la rueda de prensa

POR ÁNGEL M. GONZÁLEZ
Vigil y Zapico se explayan

-¡Qué moto!-, le llegó a espetar un periodista a José Luis Fernández, responsable de Comunicación del Principado a modo de despedida, después de la rueda de prensa en la que se había anunciado la inversión.

Una vez en la redacción del periódico, a las seis y media de la tarde, cuando intentábamos dar cuerpo y consistencia a la noticia, volvemos a recibir otra llamada del Principado. El presidente, Juan Luis Rodríguez-Vigil, requería de nuevo nuestra presencia en Oviedo. Quería clarificar algunos aspectos del proyecto y ampliar la información.

Rodríguez-Vigil había sido informado por el jefe del Gabinete de Comunicación sobre las dudas suscitadas por algunos periodistas al finalizar la comparecencia y pretendía atajar los recelos con un encuentro más reducido con la prensa. El presidente estaba acompañado en la antesala de su despacho por Víctor Zapico, que recibió a los periodistas, entre ellos Chema Fernández, con el Cohíba entre los labios y una carpeta con abundante documentación bajo el brazo:

-¡Vaya noticia! De primera página-, dijo Zapico a los representantes de los medios que habían sido nuevamente citados por el jefe del Ejecutivo.

En la mesa había un par de vasos de güisqui con abundante hielo y una cajetilla de tabaco de la que tiraba el presidente.

-Cabe esperar que, con una inversión de 3.000 millones de dólares, las subvenciones superen los 100.000 millones de pesetas. Tendrá el mismo apoyo que DuPont. En un plazo de 15 días habrá una reunión en Madrid para empezar a hablar de las ayudas-, explicó Rodríguez-Vigil, con un cigarrillo entre los dedos.

El inefable consejero de Industria exhibe entonces un justificante de apertura de una cuenta corriente por los representantes del Saudi International Bank en la Caja de Ahorros de Asturias. En aquella cuenta se recibiría en los próximos días una transferencia de 900 millones de pesetas para poner en marcha la sociedad.

Los periodistas, sin embargo, seguían planteando dudas sobre la inversión:

-¿Pero quiénes están detrás del proyecto realmente? ¿Quiénes son sus promotores? ¿Qué oportunidades presenta el mercado para una inversión de aquellas características? ¿Por qué se habían fijado en Asturias? ¿Era una mera coincidencia que el anuncio se produjera poco antes de las elecciones generales?

Víctor Zapico comentó que se había adelantado la operación porque los inversores saudíes querían montar rápidamente el negocio, que no tenía ninguna relación con las elecciones, e intentó enmarcar la decisión en un contexto más general con explicaciones vagas, poco concretas:

-Las multinacionales petroleras que operan en España y que no participan en el capital de las refinerías españolas, como es el caso de British Petroleum y Elf Aquitaine, tienen ya el 9,6 por ciento del mercado de la distribución de gasolinas y gasóleos, que han venido ganando a la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH), antigua CAMPSA. La irrupción de las multinacionales se ha producido lentamente, coincidiendo con la ruptura del monopolio de los combustibles en nuestro país por exigencias comunitarias. El negocio de la distribución, por lo tanto, ofrece grandes oportunidades. Por otro lado, la posibilidad de que en un corto espacio de tiempo Alemania pueda explotar los yacimientos petrolíferos de Rusia y controlar el abastecimiento de combustibles en Europa preocupa muchísimo en Arabia Saudí. Por ello, los árabes se han asociado al grupo Carrefour, que en Francia controla unas 1.500 gasolineras. Y ahora se quieren posicionar con fuerza en España.

Maurice Jean Lauze había facilitado al presidente del Principado y al consejero de Industria amplia documentación sobre las actividades petrolíferas de Arabia Saudí. En sus acreditaciones ponía de relieve que tenía negocios con la compañía Samarec y durante las conversaciones mantenidas con los representantes del Gobierno regional había dibujado un escenario, que Víctor Zapico trataba luego de explicar a su manera a los periodistas para justificar el fabuloso proyecto:

-Un dato importante-, comentó el consejero, -es que tanto Samarec como Aramco pretenden crear una compañía petrolera para hacer frente a sus competidores multinacionales del sector, como la angloholandesa Royal Dutch Shell o la estadounidense Exxon. Arabia Saudí busca la expansión de sus instalaciones de refino y distribución a través de acuerdos en Europa y Asia. Ese objetivo será más fácil con una fuerte compañía presente en todo el proceso, en la producción, en el refino, en el transporte y la comercialización. Este nuevo grupo pretende invertir entre 1,2 y 1,8 billones de pesetas.

Juan Luis Rodríguez-Vigil, contagiado por el entusiasmo de su consejero, completaba las explicaciones de Zapico con otros argumentos para convencer a los periodistas de las posibilidades del proyecto.

-Esta vez la cosa es más firme-, dijo el presidente tras recordar el fracaso de Panoco. -Una idea sería enlazar Asturias ferroviariamente con Francia para introducir el combustible de la refinería en el mercado europeo. Para ello tendremos que iniciar negociaciones con el Ministerio de Obras Públicas y Transportes. No va a ocurrir como en el caso de Panoco, que como sabéis el proyecto no pudo cristalizar por los problemas políticos existentes en la antigua Unión Soviética.

-¿Y quién estaba realmente detrás de Panoco?, le inquirió un periodista.

-¿Pues sabéis como me enteré de quiénes estaban detrás?- , preguntó dicharachero Rodríguez-Vigil a los representantes de la prensa. -Por un recorte de 'Financial Times' que me envió un empresario y que hacía referencia a la concesión que había conseguido la compañía en Rusia para explotar los yacimientos petrolíferos del Mar Caspio. La información recogía que en el accionariado participaban varios grupos japoneses, como Keiretsu, Hitachi y Matsushita.

El presidente tuvo palabras de elogio para Julio Paquet, al que consideraba verdadero artífice del proyecto, aunque por circunstancias de la vida no pudiera ahora ver culminada su obra, y para Manuel Alperi, por su colaboración. También recordó la reunión que una semana antes había mantenido con el presidente del Gobierno, Felipe González; el vicepresidente, Narcís Serra, y los ministros de Economía y Hacienda, Carlos Solchaga, y Trabajo, el asturiano Luis Martínez Noval, en la que había recibido el apoyo de la Administración central a todos los esfuerzos de su gabinete para la reindustrialización de Asturias.

-El presidente me expresó su convencimiento de que el único motor de empleo en una sociedad moderna es la inversión privada y para que ésta acuda tiene que haber paz social y un ambiente acogedor-, dijo a los periodistas.