«Ilegales y Siniestro nunca fuimos de los que se iban a Madrid a brindar con Alaska»

El próximo sábado se subirá con Jorge 'Ilegal' al escenario de Laboral en el segundo día del Gijón Sound Festival Julián Hernández. Vocalista de Siniestro Total

ALEJANDRO CARANTOÑAGIJÓN.
Julián Hernández, guitarrista y vocalista de Siniestro Total. ::                             E.C./
Julián Hernández, guitarrista y vocalista de Siniestro Total. :: E.C.

Pregunta igual que responde: sin cortarse y sin pelos en la lengua. Julián Hernández, con muchos años de tablas a sus espaldas (pero nunca demasiados) y embarcado en «tres tentáculos», sigue con el Vigo que le vio nacer como base de operaciones, liderando Siniestro Total. Le sobran fuerzas y ganas de meterse en líos musicales, como el que el próximo sábado le traerá a Gijón en la primera edición del Gijón Sound Festival. Reclamado por su viejo colega Jorge Ilegal para la ocasión, no revela demasiado sobre lo que se verá en escena, más que una certeza: rock'n'roll.

-No sabemos mucho de cómo se va a desarrollar esa segunda jornada. ¿En qué va a consistir su participación en el festival?

-Hay dos cosas que aprendí de Jorge: que hay que empezar todos a la vez y acabar todos a la vez. Si lo de en medio ya está bien tocado, todo será miel sobre hojuelas, así que me dejaré caer en sus brazos. En la medida en que no me vuele la cabeza, haré lo que quiera.

-Señalaban otros grupos, mucho más jóvenes, el impacto que les produce compartir escenario con Jorge Ilegal. ¿Cuál es su caso, usted que le conoce desde hace mucho más tiempo?

-Bueno, yo también le conocí por la admiración del fan. Nosotros teloneamos a Ilegales a principios de los 80, y supongo que siempre nos ha unido el carácter periférico: nosotros nunca fuimos de los que llegan a Madrid a tomar copas con Alaska. Lo nuestro es el ruido, la distorsión... Estamos en el mismo fregado de frecuencias.

-¿Y en cuanto al público de nueva hornada, el que probablemente no haya visto un directo de Ilegales en su vida?

-De verdad que no lo sé. Percibimos la cosa desde un punto de vista muy particular, pero yo te diría que cuando sonó el teléfono me acordé de 'El último vals', la película del concierto de despedida de The Band que grabó Scorsese: no hace falta conocerlo todo ni que los artistas se conozcan previamente. Cuando está hecho con un criterio como el de Jorge, es todo cuestión de tener una recepción abierta.

-Como músico humanista...

-¿Humanista yo!

-Bueno, músico leído.

-Ah, ya te entiendo.

-Digo que qué perfil hace falta para subirse a un escenario hoy en día: hay quien dice que estar en forma para aguantar las giras; hay quien apuesta por el intelectual...

-Hombre, si con estar en forma quieres decir tener la forma de José María Aznar, pues no. ¿Ser guapo? Pues mira a Howlin' Wolf. No hay un perfil, solo evitar hacer clones. Es como lo que pasa ahora con Falete tirándose a una piscina: ¿qué hacen al lado? Pues que ponen a otro tirándose a una piscina. Pues no. Esto es comunicación: emisor, medio, receptor y feedback. Yo he visto a Miguel Ríos correr alrededor del ruedo...

-Miguel Ríos está jubilado...

-Lo sé, lo sé. Mira, todo se reduce a lo mismo: yo no conozco un solo deportista de élite que no esté lesionado. Todos tienen una rodilla mal, o no sé qué. El deporte que practicamos es extremo, pero es otro.

-En el caso de los que llevan muchos años, siempre es curioso verles repasar toda una discografía con un sonido homogéneo y actualizado. ¿Cómo afronta usted ese proceso?

-Un disco es lo que pasa cuando cinco fulanos se meten en una habitación. Es algo hecho en un momento y lugar determinados. En directo, igual: tiene que haber la misma energía.

-¿Qué le depara el futuro?

-Caos. Los pulpos tienen ocho tentáculos, pero los gallegos somos muy de cortarlos para comérnoslos: yo ahora mismo estoy en tres: el grupo, un proyecto de música contemporánea y otro de proyectos temáticos. Al final, esto se reduce a equilibrarlo con la cabezonería y la constancia.

-Pulpo, periferia.. ¿Es posible sobrevivir a una carrera en Madrid?

-Qué buena pregunta. No lo sé, pero es muy difícil. Es teóricamente mejor, pero hacértelo desde la periferia te da más solidez. Puedes llegar a Madrid, a ese Madrid ideal, pero lo que es una palmada se convertirá en puñalada. Lo mejor es crecer por fuera...