«Lo haces por los niños, pero acabas recibiendo mucho más»

Una de las familias que acogen a menores saharauis dentro del programa Vacaciones en Paz en la comarca anima a sumarse al programa

JESÚS GONZÁLEZAVILÉS.
Rita María de la Viuda muestra una foto de Aday Mabri, en el parque de La Espina. ::                             SERGIO LÓPEZ/
Rita María de la Viuda muestra una foto de Aday Mabri, en el parque de La Espina. :: SERGIO LÓPEZ

«Lo haces por los niños, pero acabas recibiendo mucho más de lo que te esperas», afirmaba ayer Rita María de la Viuda, que junto a su marido Antonio están esperando ya la llegada del pequeño saharaui Aday Mabri, con el que ya han convivido los tres últimos veranos.

De la Viuda aprovecha para animar «a que más familias se sumen al programa», que ha visto mermado el número de niños que pueden beneficiarse de unas vacaciones fuera de los campamentos de refugiados de Tinduf, en territorio argelino. «A mí me daba miedo. No sabía cómo iba a ser la experiencia, si sabríamos entendernos con el niño, pero fue mi marido quien insistió», recuerda de su experiencia. «Habíamos visto un reportaje sobre los campamentos en la televisión y al final decidimos apuntarnos», añadió.

Y a las pocas semanas llegó a su casa un pequeño de siete años, de nombre Aday, que apenas sabía cuatro palabras del castellano que le habían enseñado en la escuela. «Era muy pequeño, hablaba poco y lloraba mucho porque echaba de menos a sus padres; es normal», recuerda Rita María de la Viuda de la experiencia. Pero, a los pocos días, todo fue cambiando. «Se fue soltando y en una o dos semanas ya se había hecho a nosotros, jugaba en el parque con los demás críos...», añade mientras sostiene varias fotografías del pequeño en el mismo parque de La Toba en el que en pocos días estará de nuevo jugando con sus amigos asturianos. Algunos de ellos, de hecho, no dudaron en acercarse a De la Viuda para, al ver que hablaba de él, preguntar por el día de llegada de Aday. «Todavía no se sabe seguro, pero nos han dicho que el 4 o el 5 de julio», apunta la mujer.

Quince más

La idea es que, junto a él, otros 279 niños desembarquen en Asturias -una treintena de ellos en la comarca-, siempre que la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui logre completar el número de familias de acogida necesario: faltan una quincena.

Rita María de la Viuda reconoce que la crisis «aprieta», y que acoger a un niño saharaui comporta gastos. «Si tienen hijos, tiene un coste. Pues ese coste es el que vas a tener durante los dos meses de verano», explica acerca de unos niños a los que la familia de acogida tendrá que mantener, vestir y entretener. «Por lo menos, podemos incluirlo en la tarjeta de la Seguridad Social, que te cubre el pediatra, pero si tienes que llevarlo al dentista, lógicamente hay que pagarlo», cuenta.

Pero ese esfuerzo, asegura De la Viuda, compensa con creces al ver que gracias a él, un niño se olvida por unos meses de los rigores del desierto y se abre a nuevas experiencias imposibles de alcanzar para él mientras su país siga ocupado. «Aquí aprendió a nadar, vio por primera vez la playa... los primeros días se podía quedar horas mirando cómo salía el agua del grifo y abriendo y cerrando la nevera para tratar de entender por qué se encendía la luz siempre que lo hacía».

En definitiva, sostiene De la Viuda, se trata de una experiencia enriquecedora que le hace temer el momento en que «Aday cumpla los trece años y ya no pueda venir más. No sé qué haremos entonces».