«Vamos a hacer un Avilés competitivo»

El nuevo responsable del primer equipo blanquiazul se muestra convencido e ilusionado ante el proyecto que se plantea en el club Chus Bravo Director deportivo del Real Avilés

NACHO GUTIÉRREZAVILÉS.
Chus Bravo ha pasado de ser el responsable de la cantera a ocuparse del primer equipo del Real Avilés. ::                             SERGIO LÓPEZ/
Chus Bravo ha pasado de ser el responsable de la cantera a ocuparse del primer equipo del Real Avilés. :: SERGIO LÓPEZ

-De momento lo que cambia es la política del club. Menos veteranía y más juventud.

-Bueno, tampoco vamos a jugar con chavales de 20 años. Lo que no habrá es tantos veteranos como la pasada campaña y la anterior. Los veteranos que vayan a seguir serán jugadores implicados al cien por ciento, que tengan la misma ilusión y ganas que un chico que está empezando. Además, el vestuario necesita esos tres-cuatro jugadores de experiencia que tiren de los más jóvenes.

-Dicen las malas lenguas que el club sólo fichará futbolistas con el sello de Golplus.

-Eso es falso. Ahora que estoy al frente de la parcela deportiva te puedo asegurar que nos llueven los ofrecimientos de jugadores por parte de representantes, de personas con las que llevaba años sin tener apenas contacto. Aquí no se van a cerrar las puertas a nadie, esto no deja de ser un club de fútbol y tiene cabida todo el que creamos que nos pueda ayudar y mejore lo que tenemos.

-Golplus se dio un plazo de cinco años para llegar al fútbol profesional. Y quedan tres. ¿Cuál es el objetivo de esta campaña?

-Este proyecto parte de una realidad que es la situación económica general. Se va a bajar el presupuesto aunque eso no quiere decir que no vayamos a hacer un equipo competitivo. Lo primero que se ha hecho es crear una estructura lo más profesional que se puede y el futbolista que venga al Avilés tiene que saber valorar lo que hay alrededor del equipo, que hay un grado de profesionalidad a la altura de equipos de Segunda División, y sobre todo que el club paga con la precisión de un reloj, algo que no todos pueden decir.

-La llegada de Uribe crea euforia y muchos piensan que el Avilés mirará hacia arriba.

-Eso es lo que todos queremos y nos encanta que la gente se haya ilusionado. Ahora lo que hay que hacer es trabajar para tener el mejor equipo posible y esperar que la temporada salga bien.

-Muchos piensan que la pasada se ha perdió una gran ocasión de meter al equipo en play-off. ¿Qué dice Chus Bravo?

-Quién sabe... Lo que está claro es que la primera vuelta no te la quita nadie y esos puntos sumados fueron la base de la permanencia, que desde el principio fue el objetivo del club. Lo que pasa es que te ves arriba y todo el mundo quiere meterse arriba. El mejor ejemplo lo tenemos en el Caudal, que se metió porque mantuvo una línea de regularidad y fue de menos a más, al contrario que nosotros y al final consiguió un premio que al Avilés le habría venido de maravilla.

-¿Tiene opinión de lo que sucedió para un bajón tan espectacular?

-Te puedo decir lo que pasó con el filial o con el juvenil. Para opinar hay que estar dentro, ver los entrenamientos, hablar con los técnicos, con los futbolistas, tener una comunicación permanente para hacer una valoración de lo que pasó. Lo que no se puede ocultar es que el equipo hizo muchos puntos en la primera vuelta y muy pocos en la segunda.

-¿Se habrá aprendido de los errores?

-Cuando te equivocas en algo para la siguiente ya sabes lo que no debes hacer. Lo que tenemos que buscar es una regularidad, que no haya una diferencia tan grande como ha sucedido esta temporada. Josu Uribe ya se ha reunido con el preparador físico para definir una forma de trabajar. Hay gente que tiene muchos años de fútbol y otros que están empezando, de forma que lo normal es conjugar los esfuerzos para conseguir esa regularidad que es fundamental.

-Chus Bravo estuvo el primer año con Chiqui de Paz en la escuela de fútbol, pero después la relación se enfrió hasta congelarse.

-Yo siempre estuve a disposición del club porque al final es lo que prima. En esto hay unos señores que son los que te ponen o los que te quitan, los que tienen que pedirte cuentas. Chiqui trabajó muy bien en la escuela, con nueva metodología y cuando subió al primer equipo igual se volvió demasiado hermético, no se dejó aconsejar de las personas que le quieren y le aprecian. Puedo entenderlo todo, pero cada uno es como es, a mi me gusta escuchar, valorar y después tomar mis propias decisiones.

-Una de las premisas que se marcan ahora es que haya comunión de intereses, diálogo entre los responsables deportivos.

-Está claro porque al final de todo tiene tanta importancia el entrenador de los alevines como el del filial o el del primer equipo, cada uno en su medida. Tenemos que saber ayudarnos entre todos, viendo un partido, a jugadores, aconsejando, aportando cosas, y esa es mi idea. Jerkan y Josu tendrán una relación fluida para poder hacer valoraciones de jugadores, que un chaval tenga una evolución en el filial y pueda subir en un momento dado.

-Una curiosidad. ¿Por qué Rony no llegó a jugar más cuando pudo hasta ser internacional con Guinea?

-Son cuestiones de los técnicos. El chaval subió en algún partido al primer equipo y lo hizo muy bien, yo lo vi y me encantó. Después se decidió que siguiera en el filial, pero también hay que decir que Rony estaba estudiando, no quería perder muchas clases y ya tuvimos que hacer varios justificantes.

-El ascenso del filial a Tercera ha sido un golpe.

-Está claro. Para los futbolistas dar el salto desde Tercera a Segunda B es más corto y es para estar orgullosos. Si lo valoras, el Avilés B eran 15-16 jugadores y todos trabajaron muy bien con Jerkan y Marcos.

-Un punto a favor de Chus Bravo.

-Ahí tengo que decir que la clave de todo fue Marcos, que fue el que se rompió la cabeza para buscar los jugadores adecuados y el que propuso los nombres.

-Al final, con la sufrida permanencia del primer juvenil, el balance de la escuela ha sido positivo.

-Creo que se va recuperando poco a poco el potencial de la cantera del Avilés, que tradicionalmente ha sido una referencia. Con el juvenil pasaron cosas que serían para analizar en profundidad, nos equivocamos y asumo la responsabilidad, pero por fortuna se mantuvo la categoría. El alevín fue una alegría porque ha vuelto a primera y los equipos han progresado en todas las categorías. Donde tenemos que dar una vuelta más a la tuerca es en el fútbol-sala y Pablo, que se incorpora esta temporada, sabe que ahí hay que trabajar mucho.

-La intención es recuperar el sitio tras Sporting y Oviedo.

-Esta temporada hemos vuelto a competir con nivel ante los dos clubes que mencionas. Lo que veo es que mucha gente se vuelve a enganchar con la escuela del Avilés, pero cuesta mucho. El primer año costó un mundo traer jugadores, tuvimos que ir incluso casa por casa para hablas con los padres y convencerlos de nuestro proyecto. Este segundo año ha sido mejor, la gente ha visto que Golplus va en serio y nos fue más fácil atraer futbolistas.

-Eso supone captarlos de otros equipos. ¿Las relaciones con otros clubes ha sido buena?

-Entiendo que fastidia cuando te llevan a jugadores, lo mismo que nos pasa a nosotros en el momento que Sporting y Oviedo se los llevan al Avilés. He procurado tener buenas relaciones con el resto de clubes y aunque no es fácil conseguirlo con todos, creo que hemos crecido sin hacer daño a nadie.

Tras dos años al frente de la escuela de fútbol del Real Avilés, Jesús Manuel Bravo Suárez, Chus Bravo, será el hombre fuerte en las decisiones deportivas del primer equipo blanquiazul para el tercer proyecto de Golplus. El exfutbolista gijonés reconoce que su nueva responsabilidad le ilusiona y asegura estar preparado para salir airoso del reto. Su primera decisión, apostar por Josu Uribe como entrenador, no ha podido tener mejor acogida en el entorno del Avilés y Chus Bravo confía en que la temporada que ya planifica sea un éxito total.

-Una presentación propia. ¿Quién y cómo es Chus Bravo?

-A los 8 años empecé a jugar a fútbol en el Estudiantes de Somió hasta que en categoría cadete ingresé en el Sporting de Gijón, donde estuve hasta juveniles. Fui cedido un año al Langreo en Segunda B, volví al Sporting B durante dos temporadas y subí al primer equipo en el que permanecí siete años. Finalicé justo el año del ascenso y estuve en distintos equipos, Mérida, Cultural Leonesa y Caudal de Mieres antes de retirarme.

-Dicen quienes lo conocen que era un central elegante, con futuro, y que las lesiones lastraron su trayectoria.

-Pasado el tiempo puedes valorar las cosas con otra perspectiva y pasar siete veces por el quirófano y claro que eso es un lastre muy pesado. Me fracturé dos veces la rótula, sufrí un arrancamiento del tendón rotuliano, menisco, pubis. Y cuando tienes tantas operaciones... Me tocó una etapa difícil en el Sporting, había un poco de vacío entre los servicios médicos del club y el traumatólogo José Antonio de la Fuente y los jugadores teníamos que buscarnos, por decirlo así, un poco la vida. ¿Que si tenía futuro? No soy quien debe decirlo, pero recuerdo que Vicente Cantattore, que fue el entrenador que me dio la alternativa, decía que era un buen central.

-¿Cómo se llevan los primeros días al frente de la dirección deportiva del Avilés?

-Es una etapa cargada de trabajo y a veces te llegas a sentir hasta desbordado, pero sobre todo estoy muy ilusionado. Además del primer equipo me estoy ocupando de la escuela porque después de dos años en los que he invertido mucho esfuerzo y horas de trabajo para ponerla en marcha, no quiero dejarla de lado. Con la llegada de Pablo y el compromiso de todos los entrenadores trataremos de trabajar en grupo y de ser una familia.

-¿Qué funciones se marcan en el manual de un director deportivo?

-Tiene que proponer fichajes, altas y bajas en las plantillas del primer equipo y del filial. También tengo la misión de ver fútbol tanto de Segunda B como de Tercera e incluso de Preferente, porque aunque parece una categoría baja, siempre puedes ver cosas interesantes. Y por supuesto estaré muy pendiente de los juveniles, tanto en División de Honor como en Liga Nacional. Me da pena ver año tras año jugadores que finalizan su etapa no llegan a ser titulares ni en equipos de Tercera División. Eso significa que algo hacemos mal en la base.

-¿Su nuevo cargo es una especie de premio tras dos años al frente de la cantera del Avilés?

-Esto se fragua hace tres meses, un día en el que José Luis me llama para mantener una reunión en la que me propone hacerme cargo del primer y del segundo equipo. Es una gran responsabilidad que no esperaba y voy a intentar trabajar incluso más que estos dos años en los que estuve con la base y con el filial.

-¿Considera que está preparado o tiene sus temores por la responsabilidad que entraña?

-No tengo ningún miedo, es un paso que doy convencido de mi capacidad para salir adelante cumpliendo bien mis funciones. Hubo un tiempo, al poco de retirarme, que desconecté, no quería saber nada de fútbol, pero volví a engancharme, a ver partidos desde fútbol-8 a ligas extranjeras. Y estoy muy ilusionado en esta nueva etapa que me toca despachar.

-Luis Cousillas ha dicho que cada uno tendrá sus parcelas de responsabilidad para tomar decisiones. La primera de Chus Bravo ha sido Josu Uribe, el entrenador.

-Cuando Juanjo comunicó que no iba a continuar nos pusimos manos a la obra, pero no queríamos precipitarnos. Valoramos varias opciones que ya se conocen, la de un técnico que está en el Betis, otro de Cantabria, y Josu Uribe.

-Estaba clara su apuesta.

-Conozco a Josu Uribe y es cierto, era mi primera apuesta. Ya lo era la pasada campaña cuando se decidió que Ricardo Bango no iba a seguir tras el primer año. Conozco su forma de trabajar por el año que estuve con él en León, me marcó mucho su forma de hacer las cosas, de dirigirse al grupo, y esa identificación es fundamental para apostar por un entrenador porque nada te va a sorprender, sabes lo que hay, lo que nos puede dar.

-¿Por qué no vino tras la destitución de Chiqui de Paz?

-Estaba entre los posibles, pero José Luis se decantó por Juanjo y fue un acierto, aunque no tuvo suerte en el Avilés. Es un entrenador metódico, que sabe llevar el vestuario, pero tampoco cogió al equipo en el mejor momento.

-La afición está hasta eufórica por la llegada de Uribe. Su primera decisión importante tiene respaldo.

-Me agrada que la gente se haya entusiasmado con Josu. Tiene mucha personalidad, sabe poner los puntos en su sitio y el siguiente paso es darle el mejor equipo posible y medios para que pueda desarrollar su trabajo.

-¿Qué Avilés se está dibujando?

-El ascenso del filial ha sido importante porque nos va a permitir combinar las dos plantillas. La del primer equipo será más corta y la del filial tendrá más fichas, de jugadores menores de 23 años para que se pueda alternar cuando haya necesidad. Pero esta juventud tendrá un apoyo de jugadores con mucho peso en el equipo debido a su trayectoria y que estén totalmente identificados con el proyecto.

-Se supone que las altas y bajas, los fichajes, estarán consensuados por usted y por el entrenador.

-Aquí todo se tiene que hacer de forma consensuada. En el Avilés hay dos señores que han puesto esta máquina a funcionar, José Luis Rodríguez y Luis Cousillas, y además de Josu Uribe como entrenador, ellos también tendrán opinión y decisión en el proyecto, esta claro.

-Rodríguez se aparta pero no del todo.

-Cuando me propuso ser el director deportivo le pedí que estuviese ahí para ayudarme y aconsejarme en su caso. Es una persona que ve el fútbol muy bien y que nos va a seguir ayudando.

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