«No es un bandolero, es un héroe»

Vecinos de Ribadedeva y militantes comunistas homenajearon ayer al guerrillero Felipe Matarranz 'El Lobo'

TERRY BASTERRACOLOMBRES.
Matarranz cantó La Internacional acompañado por varios dirigentes del Partido Comunista. ::
                             S. SAN MARTÍN/
Matarranz cantó La Internacional acompañado por varios dirigentes del Partido Comunista. :: S. SAN MARTÍN

La Casa de Piedra de Colombres fue ayer el escenario de un emotivo homenaje a uno de los vecinos de Ribadedeva más destacados y del que el Ayuntamiento reconoce sentirse «muy orgulloso». Se trata de Felipe Matarranz 'El Lobo', un insigne militante comunista que combatió durante la Guerra Civil y que después, según recordaba ayer Alejandro Argüelles, de las Juventudes Comunistas de Asturias, «se echó al monte a pelar por la libertad».

Matarranz, que en septiembre cumplirá 98 años, ha tenido una vida dedicada por completo a lo que se conoce como la lucha social. Tras el levantamiento de Franco en el 36 participó en la toma del Ayuntamiento de Torrelavega junto a otros militantes de las Juventudes Socialistas. Durante la Guerra Civil participó en multitud de batallas, incluyendo la de El Mazuco. Incluso se le llegó a dar por muerto en dos ocasiones como consecuencia de las heridas sufridas. En los años 40 pasó a la clandestinidad como guerrillero hasta que fue apresado. Pasó por una veintena de prisiones durante los 12 años que estuvo encarcelado e, incluso, se le impusieron dos penas de muerte de las que fue indultado gracias a la intervención de un sacerdote. Ya en libertad siguió abanderando la lucha social aunque desde la política. Ofreció numerosas conferencias por distintos países europeos y escribió tres libros, el primero de los cuales fue editado en Cuba, a cuyo pueblo donó todos los beneficios.

Ayer este histórico comunista del Oriente de Asturias recibió un merecido homenaje por parte de sus camaradas y vecinos. Ayer el propio Felipe recordaba sus tiempos de combatiente. «Éramos unos niños y salimos a combatir el fascismo con peores armas que ellos y les vencimos en varias ocasiones. No queríamos ser esclavos. Ansiábamos ser libres y luchar por el beneficio de la clase trabajadora», recordaba Matarranz, quien también dejó una reflexión: «En todos los sitios hay gente buena y mala. A mí los que me denunciaron fueron mis compañeros y el que me salvó de la pena de muerte fue un cura».

El alcalde de Ribadedeva, Jesús Bordás, entregó una placa al homenajeado por tres motivos: «Por su integridad porque es un defensor de la libertad, por su constancia y honestidad, y porque es un vecino del que estamos muy orgulloso».

Por su parte los representantes del Partido Comunista, Francisco de Asís, secretario general del PC en Asturias, y Carlos Portomeñe, miembro de la Dirección Federal del PC en España, aseguraron que tanto Felipe como otros luchadores contra el franquismo que en España son calificados como «bandoleros» en otros países como la vecina Francia «se les considera héroes». En clave política criticaron el actual sistema capitalista porque «continúa imponiendo el sufrimiento de la crisis a las clases trabajadoras».