Trabajadores de Santa Bárbara advierten sobre «cuentas manipuladas»

Un grupo de despedidos presentan varias alegaciones al ERE e intentan impugnar los despidos en la Audiencia Nacional

M. LASTRAOVIEDO.

La aplicación del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de la fábrica de armas de Trubia está ejecutada ya en un 95%. Queda solo una docena de obreros, cuya marcha está prevista para el mes entrante. La empresa ha rebajado la plantilla en 246 personas entre despidos forzosos (55), salidas voluntarias y prejubilaciones. Sin embargo, los trabajadores no se dan por rendidos. Un grupo de despedidos ha presentado en la Audiencia Nacional una serie de alegaciones. Los motivos, creen, son suficientes como para personarse en los juzgados, petición que les ha sido denegada.

Aseguran que detrás del ERE hay mucho más, y que la principal causa para impugnarlo es la existencia de «cuentas manipuladas». Santa Bárbara Sistemas S.A. forma parte de un entramado empresarial multinacional, con las que tiene obligación de consolidar cuentas, y de la que General Dynamics es la máxima representante. Un grupo de trabajadores despedidos, que prefieren mantener el anonimato, acusan a esta última de limitar la importancia de Santa Bárbara, reduciendo la fabricación y venta de productos que fueron asumidas por otras filiales en el extranjero. No fueron los únicos cambios. Dicen que las líneas de negocio de pequeño y mediano calibre dejaron de seguirse, con la consiguiente traducción en pérdidas durante el ejercicio, en el que, afirman, se renunció a la venta de existencias que fueron regaladas.

Ni los representantes legales de los trabajadores, ni los sindicatos más representativos han impugnado el ERE. Los despedidos tienen clara, sin embargo, su posición. Manifiestan que las cuentas «fueron confeccionadas a toda prisa y debidamente manipuladas con la única intención de plantear una situación de crisis inexistente». «El expediente de extinción no es consecuencia de una mala situación económica reflejada en las cuentas, sino que estas son elaboradas para justificar el motivo de extinción», añaden. Motivos, dicen, no les sobra.

A todo lo anterior hay que sumar que «en Trubia facturábamos por debajo del coste», trasladando el beneficio a una filial ubicada en Alemania. Todo esto es, opinan, suficiente para demostrar la ausencia de dudas o préstamos, motivo por el que habrían sido obligados a abandonar su puesto de trabajo.

Además, los que ahora abandonan la fábrica de armas de Trubia no comprenden porqué su ausencia es necesaria «cuando en los dos últimos años han entrado 107 nuevos, 25 de ellos con plaza fija». La batalla continua.