«El curso termina, pero la batalla no»

Medio millar de personas salen a la calle contra la 'ley Wert' y amenazan con un otoño caliente en las aulas asturianas

A. VILLACORTAOVIEDO.
Los manifestantes protestaron ayer por las calles de Oviedo contra la reforma educativa. ::                             JESÚS DÍAZ/
Los manifestantes protestaron ayer por las calles de Oviedo contra la reforma educativa. :: JESÚS DÍAZ

«El curso académico se ha terminado y la comunidad educativa asturiana se toma unas merecidas vacaciones, pero en septiembre volveremos a estar en la calle dando esta batalla contra una ley elitista y segregadora». Medio millar de personas convocadas por las centrales SUATEA, CC OO, FETE-UTG, la FAPA Miguel Virgós y el Sindicatos de Estudiantes quisieron clausurar ayer el curso escolar con una manifestación, la enésima, «en defensa de la Educación pública».

Fue el colofón simbólico a un curso convulso y el preludio combativo del que vendrá, ya que, según advirtió Beatriz Quirós, de SUATEA, a partir de septiembre se avecina un «otoño caliente con manifestaciones, encierros, concentraciones y huelgas generales» en la enseñanza con el objetivo de frenar la contestada 'ley Wert' y evitar que se aprueba a final de año.

«Si dejamos que se salga adelante va a suponer un paso atrás de tal calibre en toda la sociedad que no nos lo podemos ni imaginar», aseguró la presidenta de la Junta de Personal Docente, antes de que la marcha que salió de la plaza de España, frente a la sede de la Consejería de Educación, desembocase en La Escandalera, en Oviedo.

Allí, leyeron un manifiesto en el que denunciaban que «padecemos unos gobernantes insaciables en recortes» y que la nueva ley «retrocede en inclusión, en atención a la diversidad o en la necesaria democracia que debe regir el funcionamiento de los centros educativos». Y eso, mientras que, «en Asturias, las plantillas docentes menguan cada curso» y «el profesorado interino sufre una generalización de las medias hornadas y la amenaza, también con la LOMCE, de una contratación arbitraria que no tenga en cuenta los méritos y la experiencia». Y mientras que «en los colegios se intenta que los comedores garanticen una comida digna al día» y hay, denuncian, alumnos que no han podido pagar las tasas de la PAU y otros expulsados de la Universidad por no poder hacer frente a la matrícula.

Tanto Enrique Fernández, por Comisiones Obreras, como Maxi Fernández Otero, de FETE-UGT, están convencidos, al igual que Quirós, de que «solo la presión en la calle puede hacer retroceder al ministro como ha sucedido con las becas».

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