Villazón vuelve al Camino

Un sobrino del indiano salense Manuel Arango Díaz financia la recuperación del templo, amenazado por la carcoma, y su imaginería La restauración de la iglesia de Santiago saca a la luz restos románicos

I. GÓMEZSALAS.
Juan Menéndez Arango. ::                             I. G./
Juan Menéndez Arango. :: I. G.

«Quiso dejar un recuerdo amable a su tío. Toda la familia tiene a Villazón en la cabeza y esto es un homenaje a las raíces familiares». Juan Menéndez Arango expone así los motivos de un pariente mexicano, Jerónimo Arango Arias, para impulsar la restauración de la iglesia parroquial del pueblo salense. Sin embargo, los descendientes de Manuel Arango Díaz, que a principios del siglo XX financió varios proyectos en el concejo tras hacer fortuna como comerciante en México, han hecho más que rendir un homenaje al pueblo de sus orígenes y a un hombre que «nos dio un ejemplo de buen hacer». Con la rehabilitación del pequeño templo y su imaginería, «Villazón se incluye en el mapa del románico y del Camino Primitivo».

Y es que la obra, que se inició el 8 de febrero, no sólo ha evitado la ruina de un edificio afectado por una plaga de carcoma. También ha permitido sacar a la luz dos ventanas románicas desconocidas hasta ahora y hallar restos del muro del antiguo presbiterio, que datan del siglo XIII y se encuentran al lado opuesto del actual. Estos hallazgos cambian por completo la historia de la iglesia de Santiago de Villazón, cuya estructura actual es de 1777.

Además, se han encontrado restos de un molino romano. Esto, según el historiador de arte Alberto Fernández, hace sospechar que en la zona se asentó una villa romana: «No sería de extrañar, porque aquí hay una vega muy rica para los cultivos», explicó.

Además de la rehabilitación del edificio (se ha sustituido la cubierta y la estructura de madera según el proyecto del arquitecto Juan Llamas) y las catas arqueológicas desarrolladas por el equipo de Alejandro García Busto, el proyecto ha abordado la restauración de sus cinco retablos y su imaginería, que abarca desde el medievo al siglo XX.

Misa de Sanz Montes

En este apartado, destaca la reconstrucción del tabernáculo, que «estaba despiezado», y una imagen de Santiago Peregrino del siglo XIII, «primera advocación de esta iglesia», destaca Menéndez Arango. También una imagen de San Tarsicio, que se consideraba «un moro herido, como el que está a los pies del caballo de Santiago», señaló el historiador.

La restauración de las piezas ha sido realizada por dos equipos dirigidos por Luis Suárez Saro y Carlos Nodal, que han devuelto la belleza original a imágenes como la de Santiago Matamoros, que preside el retablo principal. Por esto, el templo, localizado a medio camino entre Cornellana y Salas, puede convertirse en una referencia obligada para los peregrinos que sigan el Camino Primitivo.

A pesar de su mal estado, el templo continuaba activo como iglesia parroquial de Villazón. Por eso, hoy festejan su reinauguración con una misa oficiada por el arzobispo Jesús Sanz Montes a las 12 horas. También se descubrirá un monolito en recuerdo de Manuel Arango Díaz situado en sus inmediaciones.