«Los Locos solo fuimos profetas en Asturias»

Paco 'Loco' rememora desde su estudio gaditano la explosión musical de los ochenta ahora que se reedita 'El segundo'

MIGUEL MORÁN
Paco Loco, con una camiseta conmemorativa de la banda. ::                             E. C./
Paco Loco, con una camiseta conmemorativa de la banda. :: E. C.

Cambió Gijón por el Puerto de Santa María. Lo hizo siguiendo los pasos de Muni, la que hoy es su mujer. Ese viaje que Paco 'Loco' realizó «hace tantos años que ni me acuerdo», es ahora al que aspiran la mayoría de los grupos indies de este país. Hasta la puerta de su casa peregrinan muchas bandas con único deseo, que uno de los mejores productores musicales de España dé un espaldarazo a su trabajo. «Me va bien, no me puedo quejar. Estamos sacando entre dos y tres discos al mes», asegura desde su estudio, en el que ha invertido miles de horas y un montón de dinero.

El cambio de Gijón a una zona tranquila y semi rural a las afueras de la ciudad gaditana no fue traumático. «Sólo echo de menos a la familia y a los amigos, pero nada más, porque hago exactamente los que hacía allá, vivir la música». Lo hace intensamente y sin pausa desde los 14 años. En estos momentos a un ritmo de casi 14 horas diarias, algo que no podría hacer si no tuviese el estudio en una de los espacios de la casa que comparte con Muni. Por ahí no es difícil verle con Nacho Vegas, Steve Wynn, Al Berkowitz o miembros de grupos como Golden Smog. Así hasta un total de «bastantes más de 300, no los he contado, pero son muchos» los que han pasado por su casa-estudio.

De 'Loco' sólo tiene el nombre, «cuando trabajo soy muy perfeccionista, pero no tiquismiquis, no quiero música perfecta, pero sí que me guste», dice para alejar de un plumazo el adjetivo. De los Locos, además del apodo -«era típico en aquella época que en tu apellido se quedase el nombre del grupo, como le pasó a Jorge Ilegal»- quedó uno de los mejores discos que se produjeron en Asturias, 'El segundo de Los Locos'. «Tengo un recuerdo tremendo de aquel disco. Fue todo extraño porque nos acababamos de quedar sin compañía y recalamos en El Cohete. Lo realizamos muy rápido con canciones que teníamos y recuperamos», asegura.

El disco, ahora muy recordado, sólo vendió poco más de 8.000 copias, a pesar de que el grupo podía llenar la Plaza de Toros de Gijón en un concierto. «Sólo fuimos profetas en nuestra tierra. Eramos una banda muy local», analiza.

Lo más importante fue el germen que dejaron sus componentes, el fallecido Carlos Redondo, el bateríaJaime Beláustegui y él mismo, que fructificó años después en la explosión musical de los noventa, el Xixón Sound. «Desde el punto de vista musical, todas las bandas de esa epoca eran distintas a nosotros. Hacían sonidos muy diferentes», señala restando protagonismo a su influencia. De aquella época se queda con Kactus Jack, Manta Ray, Penélope Trip, Medications y Australian Blonde, con quien llegó a tocar. Todavía ahora mitiga la adicción al escenario con alguna gira con Paco Loco Trio o con Biggot. Acaba de llegar de Ecuador. «Para mí ahora estas giras son vacaciones pagadas. Difruto muchísimo sobre el escenario». Este verano, casi sin festivales, lo pasará abriendo la puerta de su casa a todo aquel que traiga en la maleta una música que le haga disfrutar.

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