Novela negra lejos de la 'literatura McDonald'

David Mark publica en España 'El oscuro invierno', una historia con tres crímenes que tendrá que esclarecer un policía tímido y apocado

ANTONIO PANIAGUAMADRID.
David Mark, autor de 'El oscuro invierno', novela de la que ha vendido 100.000 ejemplares en el Reino Unido. ::                             R. C./
David Mark, autor de 'El oscuro invierno', novela de la que ha vendido 100.000 ejemplares en el Reino Unido. :: R. C.

En el norte de Gran Bretaña, en un escenario dominado por la devastación industrial propiciada por las políticas privatizadoras de Margaret Thatcher, se desarrolla la novela de David Mark, autor de 'El oscuro invierno' (Siruela). Escrita con mimo artesanal, la novela es obra de un periodista avezado en el género de sucesos y muestra las dotes de Mark para urdir una historia alejada de la «literatura McDonald», de «consumo rápido y barato».

La novela tiene como protagonista al sargento escocés Aector McAvoy, un hombre fornido, diestro con los ordenadores y casado con una gitana, una muchacha menuda procedente de un clan de cómicos ambulantes. McAvoy, tímido y apocado, escapa del arquetipo de sabueso con olfato infalible. Le adorna un acendrado sentido del deber y una bonhomía amable, lejos de esos detectives que son tan odiosos como los asesinos en serie a los que persigue.

McAvoy es el único hombre capaz de hallar una conexión entre tres asesinatos y seguir la pista de un desalmado de espantosos ojos azules. 'El oscuro invierno' es la primera novela de una saga que en el Reino Unido ya ha vendido 100.000 ejemplares. En la novela suceden tres crímenes, los tres muy diferentes entre sí, aunque todos concatenados por el invisible hilo de la ciudad de Hull. McAvoy tiene que atar cabos. El escritor muestra una habilidad especial en insuflar autenticidad a sus personajes, entre los que destaca la jefa de McAvoy, quien no descuella precisamente por su encanto y simpatía.

Son muchos los maestros de la novela negra que han nutrido la prosa de Mark. El británico se siente tributario de todos los que «persiguen la belleza en la palabra y los que emplean su tiempo en hacer un producto verdaderamente trabajado, casi con artesanía y con poesía».

Periodista de sucesos

Como periodista de sucesos David Mark ha frecuentado la compañía de policías, un gremio compuesto por gente corriente, circunstancia que ha querido reflejar en su obra, una 'opera prima' considerada por el periódico 'The Guardian' como «prometedora».

La historia arranca poco antes de Navidad, cuando un anciano que cuarenta años antes ha sobrevivido a un naufragio muere mientras recrea la tragedia para la televisión. Al mismo tiempo, una niña es apuñalada hasta la muerte en una iglesia. McAvoy tropieza con el asesino, y ya no olvidará jamás sus ojos acuosos y azules. Poco después, un borracho arde en el sofá de una casa que no es la suya. Demasiados sucesos truculentos, demasiada violencia junta para un pueblo tranquilo como Hull.

Lamenta David Mark la proliferación de novelas 'kleenex', de usar y tirar, literatura de poco vuelo que ha crecido con los dispositivos electrónicos. «Todos estos artefactos van en detrimento de los filtros de calidad, porque se consume en función del precio y de lo que es barato descargar». A su entender, sería bueno que las grandes compañías tecnológicas como Amazon, «en lugar de intentar vender muchos libros a precio muy bajo, orientaran un poco al lector y le indujeran a reflexionar para que no todo se base en el precio y el consumo rápido».

«Mi obsesión está en buscar la autenticidad, es mi manía», dice este escritor, que dice ser admirador de las novelas de Manuel Vázquez Montalbán.

La segunda novela de la saga ya ha sido publicada en su país con el título 'Original Skin' y aborda el espinoso asunto de las bandas juveniles y otros acontecimientos que se desencadenan con el suicidio de un adolescente. El argumento se entrevera con intrigas políticas y el intercambio de parejas en un ambiente de promiscuidad.

Para Mark, el éxito del género negro obedece a que apela a ciertos tabúes arraigados en las personas, «a los demonios oscuros que llevamos dentro». En este sentido aduce que aunque personalmente le gusta mucho la literatura clásica, «no hay nada comparable a estar enganchado a una buena novela con crímenes de por medio».