«Madre, concédeles espíritu de concordia»

En la misa del Día Grande de las fiestas se pidió a la Virgen por los ancianos, los enfermos y los afectados por la crisis El párroco de Begoña instó a los representantes políticos a dejar de lado «los intereses partidistas»

IVÁN VILLARGIJÓN.
Los representantes municipales esperan frente a la iglesia de Begoña al inicio de la ceremonia, acompañados de los carmelitas que oficiaron la ceremonia. ::                             J. BILBAO/
Los representantes municipales esperan frente a la iglesia de Begoña al inicio de la ceremonia, acompañados de los carmelitas que oficiaron la ceremonia. :: J. BILBAO

Más de medio millar de personas asistieron al mediodía de ayer a la misa en honor de Nuestra Señora de Begoña, celebrada en la iglesia homónima de los padres carmelitas, junto al paseo que también toma su nombre de la «Reina de nuestra fiestas», según definió a la virgen Pedro Ángel Deza, religioso burgalés que ofició la ceremonia. La celebración contó con la presencia de una decena de miembros de la Corporación municipal, que a la postre se convirtieron en destinatarios de los mensajes que al final de la misa lanzó Fidel Gil, párroco de Begoña. El carmelita les pidió «concordia» y «acierto en sus decisiones», un mensaje que la alcaldesa, Carmen Moriyón, aseguró tras la ceremonia que suscribía «plenamente», a la par que prometía «esforzarme en la parte que me toca».

Los bancos del templo se llenaron bien pronto. Y mientras la gente esperaba ya dentro el inicio de la celebración, fuera se reunían las autoridades civiles y militares, con representación del Ayuntamiento, el Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil y la Comandancia Naval. Por parte del gobierno municipal estaban la alcaldesa, Carmen Moriyón, y los concejales de Mantenimiento y Obras de Infraestructuras, Manuel Ángel Arrieta, y de Educación, Cultura, Juventud y Festejos, Carlos Rubiera, un edil en el centro de la polémica que durante los corrillos previos a la misa evitó cualquier contacto con los representantes del PSOE. La delegación socialista estaba encabezada por Santiago Martínez Argüelles, al que acompañaron Esperanza Fernández Puerta y Francisco Javier Barro. El grupo municipal popular, por su parte, hizo pleno con la presencia de sus cinco concejales: Manuel Pecharromán, Maite Menéndez, Francisco Cubiella, Gabriel Díaz y Raquel Vega, a quienes se sumaron la presidenta de la gestora del PP de Gijón, Ángeles Fernández-Ahúja y el secretario general de la agrupación, Diego Comins.

Acudir junto al necesitado

La ceremonia arrancó con un himno a la patrona de la parroquia, entonado por la coral Costa Verde, de Gijón: «Virgen de Begoña, madre del Señor, extiende tu manto y cobíjanos». Tras este canto el padre carmelita Pedro Ángel Deza, director de la Editorial Monte Carmelo, inició una celebración que se prolongó 55 minutos e incluyó lecturas del Libro del Apocalipsis, de la primera carta de San Pablo a los Corintios y del pasaje de la Visitación, de San Lucas. El oficiante dedicó la homilía para agradecer a la Virgen de Begoña «su presencia maternal en medio de la ciudad, su protección y su cuidado» y señaló que con la festividad del 15 de agosto «la Iglesia nos pide que miremos hacia el cielo para aprender de esa madre, pero no podemos quedarnos parados mirando continuamente arriba, ya que el camino hacia Dios tiene que pasar siempre por el servicio a las personas». En este sentido, animó a los fieles a «acudir junto a quien puede estar necesitando de nuestra presencia, hundido en la soledad, bloqueado en su vida, atrapado por la enfermedad o vacío de toda alegría y esperanza». Citando a Santa Teresa de Jesús, recordó que «obras quiere el Señor».

El oficiante recordó las «serias dificultades» de las familias «en un mundo zarandeado por la crisis y tuvo, antes de dar paso a la tradicional ofrenda a la virgen. Los encargados de presentarla fueron los integrantes del grupo folklórico Xiringüelu, que entregaron una bandera y un mapa de Gijón como símbolo «de la gente de la ciudad, con sus trajines y sus gozos», además de una cesta con fabes, sidra, manzanas, vino y pan. Tras la ofrenda realizaron un pequeño baile frente al altar.

Espíritu de sabiduría

Ya al final de la ceremonia tomó la palabra el párroco de Begoña, Fidel Gil, que tuvo palabras de agradecimiento tanto para quienes acudieron a su invitación «como a los ausentes». El padre carmelita pidió a la Virgen, «fuente de sabiduría», que conceda a los representantes de los gijoneses «espíritu de sabiduría, para que tengan acierto en sus decisiones». También pidió para ellos «un espíritu abundante de concordia para que, despojados de toda disensión y libres de intereses particulares y partidistas, trabajen unidos por un Gijón cada día más próspero y más solidario». También tuvo un recuerdo para «los problemas laborales, agravados por la crisis», con mención expresa a los «sacrificios y miedos de nuestros astilleros, la minería, el metal, la pesca, la agricultura y la construcción, que forman parte de nuestra historia identitaria».

Para todos ellos, y para «los ancianos y enfermos de los hogares de Gijón», el ruego de ayer se remitía al himno de la Virgen: «Extiende tu manto y cobíjanos».