Sin lobos, ¿hay paraíso?

Pastores y ecologistas mantienen dos posturas irreconciliables mientras que el Principado intenta templar los ánimos El Fapas defiende que la fauna salvaje «ni aumenta ni se acerca más al humano» entre críticas de los ganaderos

AZAHARA VILLACORTA ,OVIEDO
Sin lobos, ¿hay paraíso?

«Si no hay batidas en condiciones, tendremos que hacer como hacían los pastores de antes: empezar a poner veneno». La amenaza de José Antonio García, regidor de Pastos de la Montaña de Covadonga, es la expresión del malestar creciente que se extiende entre los pastores asturianos tras los últimos ataques del lobo, un conflicto enconado con dos posturas irreconciliables, la de ganaderos y ecologistas, mientras que al Gobierno regional le toca templar gaitas con escaso éxito. Las últimas críticas de los pastores de los Picos de Europa y su área de influencia pasan por su desacuerdo sobre cómo está realizando el Principado las batidas para controlar a la población del lobo en la vertiente oriental de Asturias.

Las últimas no obtuvieron resultados, según la propia Consejería de Agroganadería, lo que motivó que una parte de los pastores asegurasen que no volverán a participar en ellas mientras que el Ejecutivo no recupere los métodos que se utilizaron en la sierra del Cuera entre febrero de 2006 y febrero de 2007, que sirvieron para abatir a 17 lobos. Entre ellos, colectivos como la Asociación de Criadores de Asturiana de la Montaña o 'Con lobos no hay paraíso' y el mismo regidor. Y lo explican: «El problema radica en que, en las batidas que se están haciendo, ni puedes llevar armas, ni perros, ni voladores. Parece que quieren que vayamos a tirarles besos a los lobos». Animales, cargan, que «están llegando unos extremos que ya no se pueden aguantar, porque están aumentando sin control».

Lo niega rotundamente Roberto Hartasánchez, portavoz del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas), quien sostiene que «la fauna salvaje ni va en aumento en Asturias ni hay mayor actividad en zonas humanizadas. Es totalmente falso. Tenemos los mismos animales de siempre en los mismos sitios. Trasladar esa idea forma parte de una campaña en la que confluyen muchos intereses, además de ser una tontería enorme».

No sólo el lobo concentra las últimas críticas. También el oso, que ha protagonizado recientemente un par de ataques en la pequeña población lenense de Tuiza de Arriba, se encuentra en el punto de mira de los ganaderos. Y también para ellos tiene respuesta Hartasánchez, quien acusa a algunos de aprovecharse de las indemnizaciones por las pérdidas de ganado tanto a causa de los osos como de los lobos: «Se está produciendo un fraude preocupante en Asturias, ya que, por un lado, cobran el seguro, alegando que se ha despeñado, y luego reclaman daños al Principado. Es ahí donde debe trabajar la Administración. Hay casos de ganaderos que sacan animales muertos al campo y llaman al guarda diciendo que fue el lobo». «Y, luego, ver a un oso al lado del pueblo, o bajando a comer a una colmena, es algo que sucede desde hace 2.000 años. No hay ningún motivo de alarma. Lo único que ocurre es que las zonas rurales están cada vez más abandonadas y todas esas áreas las ocupa la fauna salvaje».

Cierran la terna de las especies en la picota los jabalíes, inevitables en lugares «con un valor ambiental excelente, como los alrededores de las ciudades de la región». Un fenómeno que, según los ecologistas, «no es exclusivo de Asturias». Sólo un ejemplo: «La ciudad de Londres tienen un censo de 10.000 jabalíes».

Los últimos en llevarle la contraria han sido varios agricultores de Ribadedeva. Como José Ramón Riestra, harto de ver destrozados sus cultivos noche tras noche y sin esperanza de cobrar los daños: «Los políticos que nos gobiernan y los titulares de los cotos de caza son unos ignorantes. Si yo fuera presidente del Principado, le daría diez días a la Guardia Civil para que acabara con los jabalíes».