La hostelería rechaza las nuevas restricciones al tabaco, que califican de «ataque» al sector

El PP e IU critican que se impida fumar en fachadas y marquesinas, mientras que ven con buenos ojos que se prohíba la venta y consumo de alcohol a los menores

JAVIER FERNÁNDEZ LAURA FONSECAGIJÓN.
Botellón en el barrio gijonés de Cimadevilla, en la plaza de Arturo Arias, 'el Lavaderu'. ::                             JOAQUÍN PAÑEDA/
Botellón en el barrio gijonés de Cimadevilla, en la plaza de Arturo Arias, 'el Lavaderu'. :: JOAQUÍN PAÑEDA

La decisión del Principado de prohibir por ley la venta y consumo de alcohol a menores de 18 años ha sido muy bien recibida en Asturias, pero no ocurre lo mismo con las nuevas restricciones que se prevén implantar a los fumadores y que han soliviantado sobre todo a los hosteleros. El borrador de la Ley de Drogas -que en septiembre llegará al parlamento asturiano- recoge que la edad mínima para comprar y consumir bebidas alcohólicas sea de 18 años en lugar de los 16 que fija como límite la normativa actual, una medida que respaldan partidos políticos, expertos sanitarios y agentes sociales de la región, la única en todo el país en la que los menores aún pueden adquirir bebidas alcohólicas de todo tipo. Con el tabaco, sin embargo, la historia es bien distinta. La prohibición de fumar en marquesinas y a las puertas de todos aquellos establecimientos y centros de trabajo que dispongan de un «retranqueo de fachada de más de un metro de profundidad», no gusta a casi nadie.

«No entendemos porque el Principado pretende ser más restrictivo en materia antitabaco, cuando el sector hostelero lleva tiempo pidiendo que se aplique un reglamento más accesible en las terrazas», destacó ayer la Mesa de Turismo de Federación Asturiana de Empresarios (Fade), en donde están representadas las principales asociaciones de hostelería. Consideran que el anteproyecto de la Ley de Atención Integral en Materia de Drogas perjudica sus intereses y supone un «ataque directo» contra su actividad -«en plena época estival con lo que ello supone para la imagen de nuestra región»-, por lo que piden el amparo y la intervención del director de Turismo del Principado.

Pero no son solo los hosteleros. Algunos grupos políticos comparten estas reticencias. «No existía ninguna razón técnica ni científica para no elevar la edad mínima para beber y comprar alcohol», recalcó, por su parte, el diputado del PP Alfonso Román López, quien hizo hincapié en que su partido ya lo había propuesto varias veces en la Junta General y que siempre encontró de frente la «cabezonería» del anterior gobierno socialista. «Aunque la medida llega tarde le damos la bienvenida», celebró el parlamentario, que se mostró mucho más crítico con las nuevas restricciones al tabaco. «¿Qué justifica que la norma sea en Asturias distinta al resto de comunidades?», se preguntó Román López, para recalcar después que no es necesario modificar algo que «funciona bien en el resto del país». Reprobó además que la ley antitabaco se aplica en la región «con especial virulencia» y pidió que se legisle de un modo que permita a los ciudadanos «sepan que lo que puede hacerse en Madrid o Guadalajara está también permitido en el Principado».

«Persecución»

Aún más duro fue Manuel Gonzalez Orviz, coordinador de IU. Considera que es «lógico» que se restrinja el acceso de los menores al alcohol pero reprochó al Ejecutivo de Javier Fernández que está yendo demasiado lejos en lo que respecta a los cigarrillos: «Se está produciendo una auténtica persecución de los fumadores. No tiene sentido penalizar el consumo responsable de tabaco en determinados espacios abiertos». Cree Orviz que la legislación debe ir acompañadas de procesos que empujen a la ciudadanía a un consumo responsable.

Esa es también una de las principales reclamaciones del Conseyu de la Mocedá del Principado. «Estas medidas están bien pero tienen que ir acompañadas de programas de prevención que tienen que dotarse de presupuesto», recalcó su presidente Marcelino Sánchez, quien celebra que el Ejecutivo se haya hecho eco de su «recomendación estrella» y vaya a permitir que las sanciones a jóvenes se conmuten por servicios a la comunidad. Teme, sin embargo, que se despierte una «casa de brujas» y que «ciertos sectores de las fuerzas de seguridad y las administraciones puedan utilizar la ley para sancionar y criminalizar a los jóvenes». El presidente del Conseyu de la Mocedá de Gijón, Javier Suárez, fue más contundente y resaltó que la prohibición «no se va a cumplir, como no se cumple en el resto de comunidades».

Pese a la mezcla de aplausos y pitos, el Principado defendió todas las medidas que pretende poner en marcha. «El tabaco mata y, por lo tanto, la principal obligación de las autoridades sanitarias es evitar que dañe a la gente», subrayó Julio Bruno, director de Salud Pública, quien destacó que la decisión de vetar el consumo de tabaco en marquesinas y a las puertas de locales y establecimientos persigue «clarificar la incertidumbre que deja la ley nacional en estos casos concretos».