En la batida contra el lobo de mañana participarán 45 pastores como monteros

Quince guardas del Principado acudirán con armas de fuego a una montería que se va a celebrar en territorios llaniscos del Río de Nueva

GUILLERMO F. BUERGOLLANES.
El representante de Agroganadería charla con los pastores. ::                             N. A./
El representante de Agroganadería charla con los pastores. :: N. A.

Mañana, a partir de las 9:30 horas, se dará luz verde a una batida contra el lobo en el enclave llanisco conocido como Río de Nueva, un espacio de más de cien hectáreas que fue territorio de fértiles pastos hasta la segunda mitad del siglo XX y en la actualidad es lo más parecido a una selva poblada por eucaliptos, pinos, castaños, robles y abundantes árgomas. En el dispositivo van a participar 15 guardas de la Consejería de Agroganadería y Recursos Autóctonos, acompañados por armas de fuego, y 45 ganaderos procedentes de los concejos de Llanes, Ribadesella, Onís y Cangas de Onís, como batidores.

Diseñar el plan de la batida se alargó por espacio de dos horas en una reunión mantenida en el Centro Cívico de Posada entre ganaderos y representantes de la Consejería. Al final se decidió concentrar los esfuerzos en el Río de Nueva y dejar para otra ocasión la sierra de Cuana y los montes de Santianes. Los pastores están convocados para las nueve de la mañana en el puente de Vallina, a la entrada del Río de Nueva, y serán los guardas de los cotos quienes distribuyan en varias manos a los batidores que se presenten. Es posible que la mayor parte de los ganaderos siga el curso del río Ereba hasta el Colláu de la Tabla y unos pocos entren por parajes riosellanos de las Abellaneras. Los tiradores ya estarán en sus puestos dos horas antes del comienzo de la batida y ocuparán los lugares altos del valle, desde El Portillín hasta las últimas casas del pueblo de Llamigo.

Se supone que en esa amplia zona de los municipios de Llanes y Ribadesella tiene su morada una pareja de lobos, sin crías. Y los más expertos entre los ganaderos se atrevían a precisar que habrían llegado a esos espacios procedentes de los Picos de Europa en el mes de febrero de 2012, a través de las cuestas de La Robellada, en Onís. Los cánidos tendrían su despensa en el ganado que pasta de forma extensiva en la sierra de Cuana y el refugio se situaría en el Río de Nueva, una suerte de enclave dormitorio.

Lo más complicado de la reunión celebrada ayer en Posada fue conseguir el compromiso de la presencia de un mínimo de 45 pastores, De hecho, de Ribadesella sólo se cuenta con la participación de cinco ganaderos y diez acudirán desde Llanes. Los otros 30 llegarán desde los concejos de Onís y Cangas de Onís.

Un elevado número de ganaderos no confía en el éxito de esta batida y apuestan «por copiar el modelo del Cuera», cuando se abatieron 17 lobos aprovechando la presencia de cazadores locales y más de cien pastores de varios concejos.