El Ayuntamiento autoriza el cierre de los soportales de la plaza de Concha Heres

Los propietarios de los tres edificios solicitaron vallarlos argumentando motivos de «seguridad y salubridad»

ANA SALASOVIEDO.
El Consistorio cerró la plaza al tráfico y marcó un 'camino' con pintura antideslizante. ::                             MARIO ROJAS/
El Consistorio cerró la plaza al tráfico y marcó un 'camino' con pintura antideslizante. :: MARIO ROJAS

Compraron sus pisos nuevos y nada más mudarse vieron que en sus edificios ya había inquilinos. Solo que estos dormían en los soportales. Es habitual ver a indigentes en los bajos de la plaza de Concha Heres. Allí ponen sus cartones, sus colchones y pasan la noche como pueden. La Policía Nacional controla casi de forma permanente la plaza, y los incidentes son prácticamente inexistentes. Suele dominar el silencio en esta céntrica zona de la ciudad. Los vecinos han insistido en solicitar al Ayuntamiento cerrar los soportales de sus edificios y el Consistorio ahora se lo permitirá. Ya lo habían pedido sin éxito cuando llegaron a sus viviendas.

Ahora, el gobierno local accede a la reclamación vecinal. Las comunidades de propietarios de los número 2, 3 y 5 de la plaza que queda entre las calles de Martínez Vigil y Azcárraga han presentado una modificación del estudio de detalle de la urbanización para poder cerrar parte de los soportales de los edificios alegando «motivos de seguridad y salubridad». El Consistorio acepta de forma inicial el cambio por el que tendrán «la consideración de plantas bajas porticadas». Pone algunos requisitos, como que mantengan la línea compositiva de los edificios y del entorno acorde con la imagen del espacio público. El cierre tendrá que ser independiente de los elementos de la estructura vertical que conforma la fachada de los edificios y deberá permitir la visibilidad respetando «las condiciones actuales de continuidad espacial entre la plaza interior y las calles circundantes».

La Junta de Gobierno del pasado 19 de agosto dio el visto bueno a esta modificación que estará expuesta a información pública durante un mes. En caso de que no se presenten alegaciones o el Ayuntamiento las rechace, el cambio quedará definitivamente aprobado y los vecinos podrán cerrar sus soportales. Esperan así acabar con uno de los problemas de su plaza. El ruido del gimnasio sigue a pesar de sus quejas.