La cabeza de Cabra de Tito Bustillo, estrella en la Fundación Botín

Hasta el día 29 de septiembre se puede contemplar en Santander, mientras una réplica ocupa su lugar en el Museo Arqueológico Calificada de «obra maestra en miniatura» por la conservadora jefe del Britsh Museum, de Londres, participa en la exposición 'El arte en la época de Altamira'

PACHÉ MERAYOGIJÓN.
Cabeza de cabra. Pieza hallada en Tito Bustillo y convertida en una de las joyas de la colección del Museo Arqueológico de Asturias. ::                             MUSEO ARQUEOLÓGICO/
Cabeza de cabra. Pieza hallada en Tito Bustillo y convertida en una de las joyas de la colección del Museo Arqueológico de Asturias. :: MUSEO ARQUEOLÓGICO

La famosa cabeza de cabra de Tito Bustillo, joya singular de la colección permanente del Museo Arqueológico de Asturias, es quizá una de las piezas más viajeras del centro. Meses atrás era reclamada por el Museo de Altamira, donde fue admirada por miles de personas, y ahora es una de las estrellas en la destacada exposición cántabra organizada por la Fundación Botín y el Britsh Museum de Londres, bajo el título 'El arte en la época de Altamira'. De hecho, en los textos del libro que analiza y documenta su contenido, la experta Jill Cook, conservadora Jefe del Departamento de Paleolítico y Mesolítico del equipamiento londinense y comisaria de la muestra, la describe como una «obra maestra en miniatura».

Esta singular pieza, que ocupa habitualmente un lugar preminente en las salas de exposición del Arqueológico asturiano, donde, tras tanto reclamo, se ha tenido que construir la réplica idéntica que ahora la sustituye en las vitrinas, es para Cook, una «obra excepcional de la última Edad de Hielo de Asturias». Una obra que acude a su discurso al mentar las piezas principales del conjunto exhibido. Otra son los renos nadando, uno de los tesoros del British Musem, que nunca hasta ahora había salido de Londres.

Cabe recordar que la cabeza de cabra en sus orígenes fue un colgante. Algo que se establece al advertir la pequeña perforación en forma de ojal habida en la oreja del animal tallado. Creado sobre hueso de cérvido, grabado por los dos lados, se cree que pertenece al Paleolítico Superior, concretamente al periodo magdaleniense. La pieza conserva restos de colorante en los pequeños huecos circulares de los ojos. La experta británica está convencida de que en ellos tiempo atrás, miles de años atrás, hubo piedras brillantes. «Se trata de una compleja combinación que se repite en otros lugares, así como en propulsores de lanzas esculpidos en asta, concebidos por un único artista.

'El arte en la época de Altamira', que tiene su germen en otra exposición organizada en el Britsh Museum y se puede visitar en la sala de exposiciones de la Fundación Botín, en Santander, hasta el 29 de septiembre', se centra en la época de Altamira, «periodo que constituyó un renacimiento en la Edad de Hielo en que surgieron nuevas técnicas, distintos estilos y un característico abanico de arte decorativo y figurativo». Reúne de creaciones de hace 22.000 años. Un «tiempo de extraordinaria vitalidad artística», como se puede apreciar en los grandes frisos de Altamira y Lascaux. Entre las piezas más destacadas -además de la cabeza de Tito Bustillo y los nadadores británicos- llama la atención la escultura que muestra a un glotón del Jarama II, propiedad del Museo Arqueológico Nacional.

En total, la exposición reúne 68 piezas. Pero no todas son del pasado lejano. También se hace comparanza con algunas obras modernas. Entre ellas, tres aguafuertes de Miró, que recuerdan su visita a Altamira. La talidad proceden de varios museos del mundo. Además de los mentados, han prestado piezas los franceses de la Abadía de Arthous y de Prehistoria de Les Eyzies, y los alemanes de Halle y Weimart.

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