Riada de humor y fiesta

Pola de Laviana celebró la XLVI edición del popular Descenso Folclórico del Nalón, que este año batió récord de asistentes aunque no de carrozas

MARINA PALACIOS
'Los Intocables de la Guitarra' en los primeros momentos del descenso por el Nalón. :: J.M. PARDO/
'Los Intocables de la Guitarra' en los primeros momentos del descenso por el Nalón. :: J.M. PARDO

Laviana vivió ayer una auténtica fiesta que batió récord de asistencia. Hacía muchos años que no se veía un Descenso Folclórico por el Nalón tan multitudinario. Aunque el número de carrozas inscritas este año era menor, treinta y tres, más de 1.500 participantes navegaron y nadaron por el río asturiano.

Pero para bañarse en las frías aguas era necesario calentar primero. Por ello, los participantes madrugaron y comenzaron la fiesta por la mañana y al mediodía, y llenaron las calles de Pola de Laviana de coloridos disfraces y carrozas: cada una equipada de altavoces que ponían ritmo a la fiesta. El día, algo nublado aunque con buena temperatura, reunió a indios, a Mortadelo y a Filemón, a muchos Picapiedras, Súper Marios, al Rey León acompañado de Timón y Pumba, a Peter Pan rodeado de piratas... y hasta guardias civiles. Porque la carroza 'La Juerga Civil' puso el toque de humor con un agente gigante-realizado con tubos de hierro y alambre- acompañado de un radar. Sus 21 integrantes, disfrazados con el uniforme del benemérito cuerpo, llevan desde 1994 participando en este popular Descenso.

También 'Los Intocables de la Guitarra' son veteranos en esto. Los 91 miembros de la peña han reunido a varias generaciones y pueden presumir de que su famoso instrumento haya sobrevivido ya a 17 descensos por el Nalón. Este año comenzaron a construir su carroza el pasado jueves por la mañana y en menos de dos días, ya estaba lista para navegar.

Desde el centro del pueblo, las carrozas comenzaron el desfile hasta el Puente del'Arcu alrededor de las cuatro y media de la tarde. Y aproximadamente una hora después, salió el sol y los primeros participantes lograban arrastrar su carroza hasta la orilla para iniciar la procesión. En el agua, varios agentes de la Guardia Civil -estos de verdad- velaban por la seguridad de los participantes y, en varias ocasiones, más de uno solicitó su ayuda.

Las orillas del Nalón acogieron a muchos espectadores que aplaudían y animaban a las peñas participantes. Los más jóvenes se atrevieron a darse un baño o a lanzarse desde alguno de los pilares del puente. Y los tripulantes de las carrozas agradecían los ánimos del público porque más de uno de esos inventos pesaba casi una tonelada. Pero eso era lo de menos, porque lo que ayer se vivió en Pola de Laviana fue un auténtico ejemplo de trabajo en equipo y coordinación: incluso con el vaso de sangría en la mano, que muchos no quisieron soltar.

A las siete y cuarto, los primeros pasaban bajo el Puente de la Chalana. Otros seguían río atrás. Pero para la mayoría, la competición no importaba: «Lo que cuenta es disfrutar de un día entre amigos».