Heridas del pasado que siguen abiertas

La lápida que recordaba a los republicanos fue arrancada y la instalada en memoria de los pilotos alemanes de la Legión Cóndor apareció pintada de rojo, amarillo y morada Los monolitos del Mazucu que rememoran a las víctimas de la Guerra Civil son, 77 años después, objeto de discordia

TERRY BASTERRALLANES.
Monolito que recuerda a los republicanos tras los daños. ::                         E. C./
Monolito que recuerda a los republicanos tras los daños. :: E. C.

77 años han pasado desde el final de la Guerra Civil, 38 desde la muerte de Franco y 35 de la aprobación de la Constitución, pero hay heridas y rencores que el paso del tiempo no consigue curar. Éste parece ser el caso de lo que ha ocurrido estas últimas semanas en los dos monolitos situados en el Mazucu, cada uno de los cuales recuerda a los combatientes caídos por cada uno de los dos bandos que se enfrentaron en aquella contienda bélica entre hermanos que dividió el país y que, a día de hoy, parece que sigue separando a algunos españoles.

Y es que el 7 de septiembre la Federación Asturiana Memoria y República (Famyr) comunicó que el monumento que en el Alto de la Tornería hay en memoria de los combatientes republicanos caídos en la batalla del Mazucu había sufrido serios daños. La lápida que recordaba a los citados luchadores había sido arrancada de cuajo y en la piedra sobre la que estaba situada había aparecido «una pintada de corte fascista», indicaban desde Famyr. Miembros del colectivo repusieron la placa arrancada en un acto celebrado el 14 de septiembre y ese día también observaron que el monolito, que desde hace cerca de 70 años recuerda a los pilotos alemanes de la Legión Cóndor que participaron en aquella batalla, había sido pintado con los colores de la bandera republicana, algo que ha sido criticado también por personas afines al bando nacional y a la extrema derecha que se han puesto en contacto con este diario para denunciar y criticar estos hechos. Según una de estas personas «además de pintar la piedra han picado las letras que hay en ella».

Como es lógico la posición de los republicanos es totalmente contraria. «Lo que es humillante es que ese monolito siga allí. Es como si pusieran una lápida en homenaje a la Gestapo en Jerusalén. Fueron aviadores alemanes que mataron a militares y a civiles en Gernika y en Asturias. Atentaron contra la voluntad democrática y hay que recordar que hacer apología del nacismo es delito en toda Europa», manifiesta Rubén Norniella, vocal de Famyr. Para este periodista de profesión la existencia de este monolito «demuestra el déficit democrático que hay en España. En los países sudamericanos que han tenido dictaduras se ha juzgado a los torturadores y asesinos. Aquí no».

Norniella considera que «es necesario realizar una segunda transición para tener una democracia de verdad, porque lo de ahora es una monarquía bananera».

Lo que parece evidente con estos hechos es que hay heridas del pasado en la sociedad española y asturiana que siguen abiertas y que, pese al paso de los años, no parece que vayan a cicatrizar a corto o medio plazo.