«No sé lo que es un día sin dolor»

Juan Luis Suárez, guitarrista de El Sueño de Morfeo, es uno de los diez millones de españoles que sufren una enfermedad reumática. Ayer se sumó a una campaña para dar visibilidad a los afectados

«No sé lo que es un día sin dolor»

Hay algunas personas que viven muy bien durante ocho meses y luego sufren brotes el resto del año, con unos dolores espantosos. No es mi caso. Yo siento un dolor continuo desde hace veinte años, no sé lo que es estar un día sin dolor. Mis días los diferencio por la intensidad de ese dolor, si es más leve o más intenso». Quien habla es el asturiano Juan Luis Suárez, guitarrista de El Sueño de Morfeo y una de las caras más conocidas en nuestro país en la lucha contra la espondilitis anquilosante. Una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a la columna vertebral y que produce una notable limitación de la movilidad (de ahí el término 'anquilosante') además de unas tremendas punzadas en la espalda, el cuello y otras zonas del cuerpo. Alrededor de 200.000 personas sufren en nuestro país esta dolencia, la misma que Juan Luis, pero las cifras se disparan si ampliamos el abanico médico. Uno de cada cuatro españoles mayores de 20 años padece algún tipo de patología reumática, según los datos de la Sociedad Española de Reumatología (SER). Eso sale a cerca de diez millones de personas, situándose entre las enfermedades crónicas con mayor incidencia entre la población por delante del colesterol, las alergias o la migraña.

Si usted tiene las manos y las muñecas hinchadas, le duele la espalda por las mañanas, no puede conciliar el sueño por culpa de un dolor que se repite con demasiada frecuencia, sufre enrojecimiento de los ojos y alteración de la visión o erupciones cutáneas que empeoran con el sol, es muy posible que tenga una afección de esta clase. «Y aunque todas las respuestas sean afirmativas, siempre será necesaria la entrevista clínica con un especialista y la exploración física», recuerda Enrique Calvo, médico reumatólogo del hospital Infanta Sofía de Madrid. Con motivo del Día Nacional de la Artritis Reumatoide, que se celebra hoy, Calvo participó ayer, junto a Juan Luis Suárez, en la presentación de la campaña 'Más que un dolor', dirigida a la población más joven y que pretende «fomentar el conocimiento de estas patologías para que la población sepa cuándo debe acudir a un profesional con el fin de recibir un diagnóstico precoz».

Un punto «fundamental», según los expertos, a la hora de evitar daños irreversibles en las articulaciones. Como los que sufrió Juan Luis. «Yo recibí un diagnóstico tardío. Los médicos me decían que podía ser por mi escoliosis, que hiciera natación. Incluso me llegaron a decir que todo era psicológico, con el peso que eso conlleva. Sé cuáles son las consecuencias en mi calidad de vida, aunque no miro hacia atrás. Solo animo a las personas que tienen 'más que un dolor' a que visiten la plataforma (www.masqueundolor.com) y se informen».

Juan Luis Suárez -o Juanito, como le llaman en casa-, grabó el año pasado el documental 'El sueño de Juan', en el que desvelaba al mundo este pequeño secreto y en el que muestra su lado más desconocido. «El público idealiza a los artistas y piensa que vivimos en un mundo maravilloso de fama y dinero y alejado de la realidad. Pero somos personas normales. Algunos enfermos con los que he tratado últimamente me han llegado muy dentro y se sorprenden al verme, simplemente, como un enfermo más». En la cinta, dirigida por Ander Duque, el músico -y fotógrafo en sus ratos libres- ofrece además algunos trucos personales para 'engañar' a tan molesta compañera de viaje vital. Como el yoga, por ejemplo, una de las pocas actividades físicas que se puede permitir cuando el dolor no es acuciante, como sucede ahora. «No puedo levantar el brazo izquierdo, pero espero que se pase pronto, esto va por ciclos», confía. Juan Luis, que utiliza guitarras ultraligeras en las giras, echa de menos las pachangas en la arena o coger olas sobre la tabla de surf. «De deportes, nada. Como mucho caminar, así que me pego unas buenas pateadas. Con eso me conformo», celebra.

También practica Pilates y realiza ejercicios de respiración. A veces sus compañeros de grupo le pilan haciendo su pequeña tabla de gimnasia «y se sorprenden porque, aunque saben desde el principio lo que tengo, se les olvida. Precisamente, porque yo también intento ignorarla. Hay que seguir viviendo». Él lo hace cada día. Aunque sienta envidia «sana» de aquellos a los que sí les diagnosticaron a tiempo y ahora hacen surf, montan en bici, corren... «Hoy en día, podemos tener una calidad de vida como la de cualquier persona normal. Sobre todo, si estás rodeado de la gente que te quiere».