Arbesú vuelca su vida en la 'Historia de la historieta'

El director del Salón del Cómic comparte la segunda jornada con Gaspar Meana y su 'Crónica de Leodegundo'

P: MERAYOGIJÓN.
Arbesú vuelca su vida en la 'Historia de la historieta'

El salón Internacional del Cómic, que mañana cierra sus puertas con la entrega de sus múltiples premios y una conferencia de Javier Mariscal, tuvo ayer dos protagonistas de excepción, su director Faustino Rodríguez Arbesú, y Gaspar Meana. El primero se puso ante los micrófonos para presentar el segundo tomo de la 'Historia de la historieta asturiana'. El segundo para hacer lo propio con el primero de 'La crónica de Leodegundo', que desgajada página a página ocupa una exposición en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. A pocos metros de la sala, en una esquina del patio, Meana, que ya editó diez años atrás su magna obra en asturiano (ahora la publica en castellano la Universidad de Baleares) dibujaba sobre el nuevo volumen (el primero de cinco) uno de sus personajes. Lo hacía ante la mirada de algún aficionado, acostumbrado a esta estampa tan habitual del Salón. Mientras, dentro del salón de actos, Arbesú hablaba del medio millar de páginas en el que ha volcado los acontecimientos, las causas y consecuencias, las intrigas y las pasiones de mundo de los héroes y antihéroes de papel. Las vividas, dibujadas y escritas en Asturias en los últimos 13 años. Hablaba, feliz, de su libro compilatorio, en el que está también parte de su propia existencia. Se puede decir que Arbesú hace un ejercicio de autobiografía, capítulo a capítulo. El propio autor explicaba ayer que en cada palabra, en el énfasis empleado, en la redacción elegida «está lo que yo sentía, porque este es mi libro más personal y en él que se notan las cosas trascendentales que me han pasado».

Presentada por Juan José Plans, que estuvo en el germen de la publicación, hace ahora décadas, y que advirtió también el «corazón y la pasión puesta en la escritura», 'Historia de la historieta asturiana II' viene a tomar el relevo de la primera parte.

Aquella veía la luz en 2000, aunque cerraba sus compuertas en 1998. «En esos años de diferencia entre el trabajo acabado y la publicación pude añadir algún dato, pero el grueso se queda en el 98», contaba ayer, antes de dar cuenta de que ésta narra todo lo acontecido en el mundo del cómic «desde entonces hasta prácticamente hoy».

Inicia Arbesú su libro dedicando unas páginas al «cómic autóctono», después se adentra en el mundo de los salones y de los festivales, abriendo la puerta a guionistas y dibujantes que pasaron por aquí sin ser de la tierra. Habla también de la prensa y su relación con la historieta, de las mujeres, a las que dedica todo un capítulo. Refresca la memoria sobre los Premios Haxtur de los últimos años, también recupera la esencia del Premio John Buscema. Escribe sobre los «historietistas ocasionales», sobre internet, sobre el paso del tebeo a 'El Wéndigo', del que ayer también se presentaron dos nuevos números (121 y 122). Acuden también a su 'Historia de la historieta II' lo que llama 'La trama negra', así como las «fobias y las censuras» y también las muchas exposiciones organizadas, con sus protagonistas y las obras mostradas.

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