Los evaluadores internacionales someterán a los candidatos a «un careo» de varias horas

El comité de expertos estará formado por «entre cinco y siete primeras figuras de la investigación»

A. V.OVIEDO.
Los evaluadores internacionales someterán a los candidatos a «un careo» de varias horas

La Finba es ya una realidad, aunque todavía sin sus verdaderos protagonistas en escena. Por-que, ¿quiénes serán los llamados a ocupar los 28 laboratorios habilitados en el pabellón reconstruido a los pies del nuevo HUCA? El director científico de la Fundación explica que «hay un criterio claro: quien quiera entrar tiene que tener funcionando un laboratorio y disponer de productividad, no como si fuese un juguete, así como tener personal contratado con dedicación exclusiva a la investigación. No vale uno que pase por ahí una vez por semana un par de horas. Eso, además de contar con proyectos de investigación activos», afirma Carlos Suárez.

A partir de esa solicitud inicial, será un comité externo compuesto por «entre cinco y siete primeras figuras de la investigación (después de rechazar un número más abultado)» algunas de ellas extranjeras, el encargado de valorar «si la producción científica es suficiente para entrar o no. Y, en el caso de que sí sea suficiente, con qué espacio van a contar en el pabellón. Puede ser un laboratorio o dos o tres. Eso, en qué condiciones entra cada uno, lo tiene que decidir también ese comité».

Y, para que todo funcione con el rigor que un proyecto de esta envergadura requiere, habrá una reevaluación cada cinco años de esos grupos que se irán incorporando gradualmente, una vez consigan su pase. Porque, como apunta el doctor Hidalgo, «eso servirá para mantener un nivel aceptable. Y si no la superan, se irán fuera».

Incluso en algunos centros de investigación los científicos tendrán que someterse a «un careo» que puede prolongarse varias horas y en el que defenderán su trabajo con uñas y dientes. Si es necesario, en inglés. Se trata, explican los impulsores de la Finba, de «rendir cuentas de forma oral ante una especie de sanedrín frente al que tienen que explicarse detalladamente».

En cuanto a las áreas de trabajo, también están claramente definidas. En un primer momento se circunscriben a cinco: el cáncer; las enfermedades crónicas, sistémicas y degenerativas -con particular atención a las cardiovasculares y respiratorias-; la inmunología y los trasplantes; las neurociencias y la salud mental, y las patologías de base genética. Pero, «al margen de los que entren en primer término, de los encargados de inaugurarla, luego hay unas líneas prioritarias fijadas». Serán las que aseguren que la presencia entre los distintos campos de investigación sea equilibrada, en un centro llamado a ser el puente entre la investigación básica y los tratamientos más punteros.

«Vamos a demostrar que el dinero de la ciencia no es un gasto, que es una inversión de futuro. Aunque se la hayan cargado a fuerza de recortes».