Asturias vuelve a la inversión de los 90

Las cuentas del Estado, que en 1999 dedicaron a la comunidad 297,8 millones, llegaron a destinar 1.019 millones a la región en 2009 El Gobierno central presentó con el proyecto presupuestario de 2014 una aportación de solo 291 millones

AIDA COLLADOGIJÓN.
Asturias vuelve a la inversión de los 90

Cada año son alabados por el partido que los ha elaborado y criticados, en general, por todos los demás. Esta vez tampoco ha habido sorpresas en la evaluación política de los Presupuestos Generales del Estado de 2014, buenos para unos y malos para otros. Lo cierto es que, calculadora en mano, el proyecto de cuentas que el Gobierno central anunció la semana pasada recorta en un 31,6% la inversión del Ejecutivo de la nación en Asturias. La reducción viene a sumarse a las de ejercicios anteriores, hasta conseguir que la cifra en la que ahora se sitúa, unos 291 millones, no tenga absolutamente nada que ver con las aportaciones realizadas al Principado antes de la crisis. Por parecer, ni siquiera se asemeja a la inversión contemplada en ninguno de los presupuestos del siglo XXI.

Para encontrar una dotación similar hay que remontarse a décadas anteriores. En 1999, el presupuesto excedía en seis millones la cifra prevista para el próximo ejercicio, quince años más tarde. Desde entonces y hasta el comienzo de la crisis, el dinero que dedicó el Estado a animar la actividad económica de la comunidad no paró de crecer. Tanto, que de 1998 a 2008 llegó a quintuplicarse.

Cuando José María Aznar cerró sus últimas cuentas al frente del Gobierno español, en 2004, presentó una inversión en Asturias de 689,38 millones. Por aquel entonces, el esfuerzo fue calificado por los populares asturianos como astronómico galáctico e histórico. Cuatro años más tarde, el ministro socialista Pedro Solbes pulverizó aquel récord al adelantar que el Ejecutivo español dedicaría al Principado, en 2008, unos 1.018,2 millones. Cifra que aún subió un millón el año siguiente, en el documento aprobado para 2009.

Eran los tiempos en los que la comunidad se llevaba un 4,1% de los presupuestos estatales, cuando en realidad su peso demográfico no superaba el 2,1%. Los tiempos en los que la inversión por habitante alcanzaba en la región los 948 euros, un ratio solo superado por Castilla y León. Y los tiempos en los que las infraestructuras asturianas de transporte rebasaban los 809 millones de euros. Solo a carreteras se destinaban 283 millones -111 para la Autovía del Cantábrico-, una cantidad similar al montante total de lo que Asturias recibirá en 2014. Para ferrocarriles, con la variante de Pajares (204,6 millones) ya como obra estrella, se reservaban 281 millones. Y para los puertos asturianos, el Gobierno central destinaba la nada despreciable cantidad de 240 millones, de los que casi 201 no hacían paradas e iban dirigidos a la ampliación de El Musel, en Gijón.

Ese, 2009, fue el último año de gloria. En 2010, con José Luis Rodríguez Zapatero en la Moncloa, Asturias se convirtió en la comunidad del Norte donde más descendió la inversión estatal (un 9,21%). Es cierto que los 923,4 millones presupuestados para el Principado entonces suenan hoy como un oasis en el desierto, pero resultaron ser el principio del fin. A pesar de todo, el PSOE asturiano defendía que la comunidad aún era la segunda en el ranking de inversión por habitante, argumento muy similar -aunque ahora es la tercera y solo 228 los euros que le tocan a cada asturiano- al esgrimido por los responsables populares estos días.

El tijeretazo del siguiente ejercicio redujo la inversión en un 40%, dejando para Asturias 556 millones en 2011. Las partidas para la autovía del Cantábrico pasaron de 136 a 87,6 millones de euros en un año; el dinero destinado a la autovía Oviedo-La Espina pasó de 79 a 13,3 millones; la ampliación de El Musel se quedó con menos de la mitad y vio como los 168 millones de 2010 menguaban hasta 53,5 en 2011, y la variante pasó de contar con 158,6 a 131,2 millones.

Parecía que el desplome de la inversión había frenado en 2012, cuando las previsiones del Gobierno central, ya con Mariano Rajoy a la cabeza, solo cayeron un 8,8% hasta los 507 millones. Con las obras de ampliación de El Musel ya finalizadas -aunque con los accesos aún a la espera-, algunas de las iniciativas planificadas en tiempos de bonanza, como el tercer carril de la 'Y', pasaron no obstante a la categoría de utopía. Y otras, como la variante de Pajares, comprobaron que del dicho al hecho hay un trecho, ya que a pesar de que el presupuesto le reservó 210,5 millones, al año siguiente se supo que 61 millones habían quedado sin ejecutar.

En 2013, el Principado contó con 81 millones menos. Esta vez, el descenso en la inversión de un 15,9% dejó a la región con 426 millones. Lejos aún de los 291 previstos para 2014 y que irán destinados, principalmente, a las dos únicas grandes infraestructuras de la región en marcha: la variante de Pajares (con 77,7 millones para el lado asturiano) y la autovía del Cantábrico. Cabe esperar que la A-8 se finalice en 2014, salvo el tramo Unquera-Pendueles, que quedaría para el próximo.

Todo lo demás, como los accesos a El Musel, que este año recibirán la casi simbólica cifra de 100.000 euros, tendrán que esperar tiempos mejores.