«Sabían de sobra lo que estaban haciendo»

«No es ninguna chapuza, conocían la ley. Creían que ya no estaríamos aquí cuando acabasen las obras», opina su presidente, Ángel Piñera La Asociación de Vecinos de El Muselín vincula la construcción de la regasificadora al PGO anulado

ÓSCAR CUERVOGIJÓN.
«Sabían de sobra lo que estaban haciendo»

La noticia de la anulación de la licencia de la regasificadora fue, sin duda, una alegría para los vecinos de El Muselín. Así lo aseguró ayer a EL COMERCIO el presidente de la asociación vecinal, Ángel Piñera, quien prefirió, eso sí, mostrarse cauto ante los posibles recursos que la Administración del Estado y Enagás puedan plantear en un plazo de diez días desde que reciban la notificación de la sentencia, dictada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM).

Piñera, que en los últimos tiempos se ha mostrado muy combativo contra la planta regasificadora y el Plan General de Ordenación (PGO) gijonés, que preveía transformar el barrio en una zona verde debido a unos informes técnicos que afirmaban que los vecinos de El Muselín vivían en una zona geológicamente inestable y que fue finalmente anulado por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), consideró que los anteriores equipos de gobierno local y autónomo preveían «matar tres pájaros de un tiro» con su proyecto para el puerto de El Musel. «Consistía, básicamente, en poner en marcha la regasificadora, echarnos a nosotros de nuestras casas y dejar los terrenos para usos logísticos del puerto», denunció Ángel Piñera.

De ahí que, para el presidente de la Asociación de Vecinos de El Muselín, la anulación de la licencia que permitió construir la regasificadora no suponga, en realidad, «una chapuza» política. «Sabían de sobra lo que estaban haciendo, conocían la ley. El problema surge porque creían que nosotros ya no estaríamos aquí cuando acabasen las obras, que ya habríamos desaparecido. No contaban con los informes geotécnicos que encargamos, que dicen que no existe riesgo alguno para nuestras viviendas, ni con la anulación del PGO», añadió.

Ángel Piñera también hizo mención «a la roca» sobre la que viven, «de cuarcita», que según sus cálculos tendría un valor, «como mínimo», de 500 millones de euros. «Querían echarnos pagándonos 2,75 euros por metro cuadrado. Si no hubiésemos pagado a los geólogos para que hiciesen un informe que cuestionase lo que decía el Ayuntamiento, El Muselín ya no estaría ahí. Estamos viviendo sobre cuarcita valorada en 500 millones. ¿Acaso querían comerse ellos todo el pastel? Oiga, pues no. Deberían haber tratado de llegar a un acuerdo justo con nosotros. Lo que no puedes hacer es venir a echarme de mi casa porque tengas el poder, que es lo que nos hicieron a nosotros. Hay que recordar que antes de que existiera el puerto de El Musel, estaba el barrio de El Muselín», indicó.

Sobre el futuro de la instalación, el presidente de la Asociación de Vecinos de El Muselín señaló que su único deseo es que la regasificadora no se ponga en marcha. «Que la derriben o la dejen para graneles o maíz, pero una regasificadora no puede estar en el núcleo urbano. Es altamente peligroso. Si estalla en el trasvase de barco a deposito, Gijón desaparece», opinó.

La planta, un «cáncer»

En Veriña, otra de las parroquias afectadas por la instalación de la regasificadora debido, entre otras cosas, al paso del gasoducto que conecta con la citada planta, también se felicitaron por la noticia de la anulación de la licencia que permitió construir dicha estación en El Musel. Lo hicieron, eso sí, con reservas. «Estamos pendientes de lo que nos diga el abogado, pero advertimos que no nos vamos a dormir. Seguiremos en contra de este cáncer», señaló Amancio López, presidente de la Asociación de Vecinos San Martín de Veriña.

López, eso sí, hizo público su apoyo a los vecinos de El Muselín, a los que considera vecinos de Veriña. «Para mí se merecen el mismo cariño y respeto. Vamos a estar y luchar con ellos. No proceden estas barrabasadas e injusticias», criticó el responsable vecinal, quien no dudó en cargar contra los políticos responsables de la construcción de la planta regasificadora de El Muselín. «Los políticos deben respetar leyes, que para algo se aprobaron. No pueden pasar por encima de ellas impunemente. Sino, todo sería una gran mentira», indicó.

La Asociación de Vecinos San Martín de Veriña había venido denunciando en los últimos tiempos la forma de proceder de la empresa Enagás, encargada de gestionar la regasificadora y el gasoducto que iba a atravesar la parroquia hasta llegar al puerto de El Musel. López, en una entrevista concedida a este periódico, indicó que la empresa energética había entrado en las fincas sin permiso de sus propietarios a poner estacas y que, además, no contaban con la pertinente licencia municipal. «Solo podían trabajar en las carreteras», señaló entonces, cuando consideró que Enagás debía enterrar los tubos bajo la carretera.

Seguridad y empleo

Rita Rendueles, presidenta de la Asociación de Vecinos Virgen de la Soledad de Pescadores, se mostró, en cambio, preocupada por la pérdida de empleos que supondrá la no puesta en funcionamiento de la planta regasificadora. «Esa es la pena, sobre todo si tenemos en cuenta la situación tan mala que atravesamos en estos momentos», apuntó.

La responsable vecinal de Pescadores también mostró sus dudas sobre la seguridad de la planta, aunque no de la forma en que lo hicieron sus homólogos en El Muselín y Veriña. «Lo prioritario es garantizar la seguridad de los vecinos que vivimos alrededor de la planta. Si lo paralizaron será por algo. También sabemos dónde estamos viviendo, rodeados de carbón y depósitos de gasoil. La verdad es que la ampliación del puerto se está comiendo el barrio», indicó Rendueles, quien se mostró extrañada por el incumplimiento de la norma que obliga a construir este tipo de plantas a más de 2 kilómetros de zonas habitadas, como es el caso.

Sobre el coste de la planta, de 380 millones de euros, Rita Rendueles insistió en «la pena» que supone la no contratación de los técnicos que deberían encargarse del mantenimiento y el funcionamiento de la instalación, «aunque, pese a la ampliación del puerto, los puestos de trabajo sigan sin verse».

Según cálculos de Enagás en 2010, las obras de construcción de la planta regasificadora de El Musel deberían haber creado en tres años 1.700 puestos de trabajo, 800 de ellos directos. De haber entrado en servicio, la planta habría empleado a 120 personas, encargadas del mantenimiento y la puesta en marcha de la instalación. De momento, a la espera de los posibles recursos que la Administración del Estado y Enagás puedan presentar, el futuro de la planta tendrá que mantenerse en compás de espera.